Archivos de la categoría ‘Cine alemán’

¡FRAUDE! de Clifford Irving / FRAUDE (1973) de Orson Welles

Clifford Irving, novelista nacido en New York, famoso en los años 70 por escribir una biografía falsa del magnate Howard Hugues. Tras reconocer su delito, pasó 17 meses en prisión. El caso fue llevado al cine por Lasse Hallström en La gran estafa (The Hoax, 2006), con Richard Gere en el papel de Irving.

        Elmyr de Hory, alias von Houry, alias Herzog, alias Dory-Boutin, alias etc, probablemente de origen húngaro, pintor, considerado como el mayor falsificador de obras de arte del siglo XX, perseguido durante buena parte de su vida por la policía de medio mundo, se jactaba de que las paredes de las más importantes pinacotecas están decoradas con sus falsificaciones. Al parecer se suicidó en 1976, cuando estaba a punto de ser detenido, pero ni siquiera su muerte, como otros muchos sucesos de su biografía, quedó del todo clara.Varios testigos que lo conocían afirmaron haberlo visto vivito y coleando en diversas partes del mundo durante los años posteriores. Irving escribió al respecto:

        “¿Murió Elmyr en 1976, o practicó su último y magnífico acto de falsificación? ¿Llegaron él, Robert y tal vez Ken Talbot, el corredor de apuestas de Londres, a algún acuerdo? ¿Permaneció el escurridizo húngaro durante diez o veinte años confortablemente sentado en una casa en Double Bay contemplando los botes del puerto de Sidney? ¿Temblaban sus dedos a causa de la edad cuando firmaba en el caballete sus nuevos cuadros?

        ¿Y con qué nombre, o nombres, los firmaba?

        Aún no conozco la respuesta, pero espero encontrarla algún día.”

        Irving y de Hory se conocieron en Ibiza en la década de los 60, y al parecer fue la influencia del pintor húngaro la que llevó al escritor a planear la estafa sobre la biografía de Hughes. De su amistad y de las largas veladas que compartieron en la isla surgió un libro maravilloso titulado ¡Fraude! (Fake! The Story of Helmyr de Hory, the Greatest Art Forger of Our Time, 1969), novela de aventuras repleta de humor y de anécdotas extraordinarias y también de desprecio hacia la gran mentira del arte, biografía de uno de los personajes más fascinantes del siglo pasado, un pícaro moderno que soñaba con llegar a ser un gran pintor y que sólo logró el reconocimiento copiando el estilo y la firma de otros.

        “Es absolutamente desproporcionado -dijo- el dinero que se paga en relación con el valor real de los cuadros. Ciertos sellos viejos o desfigurados tienen un valor inmenso, no por su belleza o valor artístico, sino por su escasez. Pero la pintura moderna, quiero decir las llamadas obras maestras del siglo XX francés, como Matisse, Dufy, etc., o los fauvistas no escasean en absoluto. Estos hombres eran pintores prolíficos. Sus obras están en todas las grandes galerías o museos del mundo. Y no alcanzan ese gran valor por ser obras maestras, en absoluto. Si pensamos en artistas muertos hace tiempo, fabulosos y maravillosos, como Franz Hals o Rembrandt, y los otros grandes pintores del Prerrenacimiento, y nos damos cuenta de que algunos de sus cuadros se cotizan bastante menos que algunos de Miró, Renoir o Picasso, por ejemplo, se le ponen a uno los pelos de punta como si se hubiera electrocutado. Realmente es increíble que alguien como Picasso, aún en vida, entre dos cigarrillos, hace un pequeño dibujo y eso se transforma inmediatamente en dinero, en oro. Se supone que John Paul Gemí es el hombre más rico del mundo, pero en un año, si quisiera, Picasso podría hacer más dinero que Gemí. Puede trazar una línea, firmarla y cobrar por ella en cinco segundos sólo con llamar por teléfono. ¡Fantástico! Es algo que nunca ha tenido comparación en el mundo del arte o el comercio. He oído una historia de Fernand Legros, que había enviado uno de mis Picassos a Picasso para que certificara su autenticidad, y Picasso, que no estaba totalmente seguro, preguntó al que lo llevó:

        -¿Cuánto pagó el marchante por él? -le dieron una cifra fabulosa, unos 100.000 dólares, y Picasso dijo:

        -Bueno, si han pagado tanto, debe de ser auténtico.”

        Orson Welles conoció a ambos personajes en Ibiza y estuvo presente en algunas de las veladas que organizaron. Fascinado por sus historias y aprovechando el material que el director francés François Reichenbach había filmado sobre Elmyr para un documental de la BBC, rodó Fraude (F for fake), una coproducción franco-alemana en la que, a partir de las estafas de Irving y de Hory y recreando incluso un episodio inventado de la vida de Picasso, el propio Welles, como maestro de ceremonias disfrazado de mago, reflexiona sobre lo real y lo ficticio, sobre los artistas reconocidos y los anónimos, sobre la maravillosa mentira que es el arte en todas sus variantes y lo maravilloso que es creérsela. Fraude fue, a la postre, su testamento cinematográfico, su última obra maestra, fruto del encuentro de tres grandes ilusionistas.

           ¡Fraude! está publicada por Norma Editorial.

           Traducción de Paulino Posada y Manel Domínguez.

           Fraude está editada en DVD por Manga Films y por Avalon.

TOKYO-GA (1985) de Wim Wenders

Admirador de la obra de Yasujiro Ozu, el cineasta alemán Wim Wenders hizo su particular viaje a Tokio para comprobar si en la capital japonesa quedaba algo de lo que mostraban las películas del director. Las imágenes que grabó forman el documental Tokyo-Ga, que enseña una ciudad completamente occidentalizada (americanizada), en la que la gente mata el tiempo jugando a las tragaperras y a los videojuegos, los jóvenes bailan rock and roll en las plazas, y donde abundan los locales de comida rápida. Como contrapunto a ese Japón moderno, Wenders intercala las conversaciones con el actor Chishu Ryu y el camarógrafo Yuharu Atsuta, colaboradores habituales de Ozu, que le recuerdan de manera emocionada, y fragmentos de Cuentos de Tokio (Tokyo monogatari, 1953) -también conocida como Viaje a Tokio-, la película más célebre de Ozu. Para terminar el documental, Wenders elige precisamente el final de esa obra maestra del cine, en el que el anciano protagonista contempla la ciudad a través de la ventana de su casa, ya completamente solo.

        Tokyo-Ga es un breve y sentido homenaje a una ciudad y un cine ya desaparecidos, y con él Wenders consigue lo que, probablemente, persigue ante todo: que no decaiga la sana costumbre de continuar viendo películas de Ozu.

DOBLE SESIÓN CON TOM RIPLEY: A PLENO SOL (1959) de René Clément / EL AMIGO AMERICANO (1977) de Wim Wenders

En 1955 aparece publicada la novela El talento de Mr. Ripley (The t1780801778alented Mr. Ripley), la carta de presentación del personaje seductor, culto, amante del buen vino, estafador y asesino creado por la magnífica escritora Patricia Highsmith, y que últimamente va apareciendo en alguna lista de las mejores novelas del siglo xx. Tras ella, otras cuatro obras, todas buenísimas, tienen a Tom Ripley como protagonista: La máscara de Ripley (Ripley under ground, 1970), El juego de Ripley (Ripley´s game, 1974), Tras los pasos de Ripley (The boy who followed Ripley, 1980) y Ripley en peligro (Ripley under water, 1991), todas ellas publicadas por Ed. Anagrama. Sólo la primera y la tercera han sido llevadas al cine.

        El realizador francés René Clément adapta la primera de las novelas en A pleno sol (Plein soleil), con Alain Delon en el papel de Ripley. Valiéndose de una fotografía (en color y muy pictórica, obra de Henri Decae), una música (Nino Rota), y un ritmo nada propios, a priori, de un film de intriga, y cambiando el final, que en la novela propicia la continuidad del ciclo, Clément consigue una obra maestra y su película más conocida junto a Juegos prohidos (Jeux interdits, 1951). La propia Patricia Highsmith dijo que era la mejor adaptación de una de sus obras, por encima incluso de Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951), de Hitchcock.

        En 1999 se estrenó una versión homónima de la novela dirigida por Anthony Minghella, absolutamente plana e insulsa, en parte por contar con un imposible Matt Damon dando vida (o muerte) a Tom Ripley.

        La teamigoamericanorcera de las novelas del ciclo es adaptada por el alemán Wim Wenders en El amigo americano (Der amerikanische freund), uno de sus mejores films, en el que consigue aunar lo mejor del cine de género americano (p.e. la escena del asesinato en el tren) con el ritmo más pausado característico del cine europeo. Junto a un sorprendente Dennis Hopper interpretando a Ripley con sombrero vaquero, y a un, como siempre, magnífico Bruno Ganz, en la película aparecen en papeles secundarios Sam Fuller y Nicholas Ray, como homenaje de Wenders a unos cineastas a los que admiraba.

        Liliana Cavani dirigió una nueva adaptación de la historia, con el mismo título que la novela, estrenada en 2002. Vale la pena verla por la interpretación de John Malkovich y porque es bastante mejor que los horrores a los que nos tenía acostumbrados la directora de Portero de noche.

               A pleno sol está editada en DVD por Manga Films.

               El amigo americano está editada en DVD por Filmax.

EL CEBO (1958) de Ladislao Vajda / EL JURAMENTO (2001) de Sean Penn

pub_cebo11La novela del escritor suizo Friedrich Dürre nmatt (1921-1990) La promesa (Das Versprechen, 1957) ha sido llevada al cine, que yo conozca, en dos ocasiones, demostrando lo distintas que pueden ser dos adaptaciones a partir de un mismo material, dependiendo del valor que se le dé a cada aspecto del relato.

        Un excomandante de la policía suiza le explica a un escritor de novelas policíacas la historia de un crimen y de una obsesión: el asesinato de una niña en el bosque, el arresto del principal sospechoso, que acabará suicidandose tras confesarse culpable, la promesa hecha por el inspector Matthäi a la madre de la niña y su conviccción de que el asesino aún anda suelto, lo que le llevará a seguir investigando por su cuenta. El excomandante, antes de relatar el final de la historia, invita al escritor a recrearla, pero sugiriéndole un final feliz: el culpable es atrapado, el inspector estaba en lo cierto.

       2561-el_juramento El cebo (Es geschah am hellichten Tag, 1958), coproducción hispano-suiza dirigida por Ladislao Vajda- autor de, entre otras, Marcelino, pan y vino (1954)-, es una gran película policíaca, uno de los mejores ejemplos del género dentro de nuestro cine, pero adapta sólo la investigación policial, la búsqueda del criminal, dejando de lado la evolución psicológica del inspector Matthäi. El propio Dürrenmatt se hizo cargo del guión y, curiosamente, su final es el propuesto al escritor en la novela, el final feliz y más típico.

        En El juramento (The pledge, 2001), el actor y director Sean Penn realiza una adaptación más fiel a la novela, narrando la investigación pero centrándose mucho más en el personaje del inspector y en su viaje hacia la locura. Su final será aún más trágico que en la novela: en ésta el excomandante descubre que las sospechas de Matthäi eran ciertas, pero cuando quiere comunicárselo ya es tarde, el inspector ha perdido la razón; en el film de Penn ninguno de los personajes conocerá la verdad de la historia- sólo nosotros, los espectadores, la sabremos-, y Matthäi (Jack Nicholson, su mejor interpretación en mucho tiempo) acabará loco, repudiado e incomprendido.

        El cebo es una exquisita rareza dentro de nuestro cine de los años cincuenta; El juramento, uno de los mejores films de la cinematografía norteamericana reciente: dos épocas del cine, adaptaciones muy distintas, miradas complementarias.

        El cebo está editada en DVD por Filmax.

        El juramento está editada en DVD por Warner.    

        La novela La promesa acaba de ser recuperada por Editorial Navona.

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