Archivos de la categoría ‘Documentos de cine’
Adiós a Erland Josephson
El pasado día 25 nos dejó, a los 88 años, el gran actor sueco Erland Josephson. Fue, junto a Max Von Sydow y Gunnar Björnstrand, uno de los actores más habituales en la filmografía de Ingmar Bergman, aunque también pudimos verle en, entre otras, Sacrificio (Offret, 1986) de Tarkovsky, La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being, 1987) de Philip Kaufman, o La mirada de Ulises (To Vlemma tou Odyssea, 1995) de Angelopoulos.
Aquí lo recordamos en cuatro de las grandes películas de Bergman: Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972), Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap, 1973), Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982) y Saraband (2003). La última foto es de un descanso del rodaje de Secretos de un matrimonio. De izquierda a derecha aparecen Ingmar Bergman, el director de fotografía Sven Nykvist y Erland Josephson abrazando a la actriz Liv Ullman.
En recuerdo de Harry Morgan
El pasado martes día 7 se nos fue, a los 96 años, Harry Morgan, uno de los últimos grandes secundarios del Hollywood clásico. Habitual en producciones para televisión, recibió un Emmy en 1980 por su interpretación del coronel Potter en la serie M*A*S*H, posiblemente el papel por el que más se le recuerda, pero su inconfundible físico estuvo antes presente en un montón de grandes películas, entre las que destacan westerns como Cielo amarillo (Yellow Sky, 1948) de William A. Wellman, Solo ante el peligro (High Noon, 1952) de Fred Zinnemann, Horizontes lejanos (Bend of the River, 1952) y Tierras lejanas (The Far Country, 1955), ambas de Anthony Mann. Aquí lo recuerdo junto a Henry Fonda en Incidente en Ox-Bow (The Ox-Bow Incident, 1943), obra maestra de Wellman, y junto a John Wayne en el magnífico fragmento que dirigió John Ford para La conquista del Oeste (How the West Was Won, 1962). Descanse en paz.
25 años sin Cary Grant
El pasado 29 de noviembre se cumplieron 25 años desde que nos dejó el actor inglés Cary Grant, nacido Archibald Alexander Leach, para muchos y muchas el más grande que se haya puesto ante una cámara. Aquí lo recuerdo en las que para mí son sus mejores películas: La pícara puritana (The Awful Truth, 1937) y Tú y yo (An Affair to Remember, 1957) de Leo McCarey, Sólo los ángeles tienen alas (Only Angels Have Wings, 1939) y Luna nueva (His Girl Friday, 1940) de Howard Hawks, Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story, 1940) de George Cukor, Encadenados (Notorious, 1946), Atrapa a un ladrón (To Catch a Thief, 1955) y Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959) de Alfred Hitchcock, y por último Charada (Charade, 1963) de Stanley Donen, mi preferida de todas ellas.
Cary Grant
(Bristol, 18 de enero de 1904 – Davenport, Iowa, 29 de noviembre de 1986)
LA NOCHE QUE NO ACABA (2010) de Isaki Lacuesta
Los pasos dobles, la última película de Isaki Lacuesta, se estrenó el viernes en las salas y ayer recibió, no sin cierta polémica, la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Sin haberla visto aún, Lacuesta me parece uno de los cineastas que han hecho del documental un género tan atractivo como cualquier ficción, quizá el que goza de mayor salud en nuestro país.
La anterior película de Lacuesta, también presentada en San Sebastián, fue La noche que no acaba, basada en el libro de Marcos Ordóñez Beberse la vida: Ava Gardner en España (2004), un recuerdo de la actriz y la mujer que se enamoró de España desde el rodaje en Tossa de Mar de la magnífica y extraña Pandora y el holandés errante (Pandora and the Flying Dutchman, 1951) de Albert Lewin. A través de imágenes de archivo, de escenas de sus películas, de intervenciones de personas que la conocieron, y apoyándose en las voces de Ariadna Gil y Charo López, Lacuesta nos propone un diálogo entre una Ava joven y otra más madura, humanizándola pero sin perder de vista el mito, en un ejercicio que tiene mucho más de evocador que de narrativo. Una fiesta para quien guste de los buenos documentales, de Ava Gardner, del cine de otras épocas…
Estoy convencido de que la película me encantaría por sí misma, pero confieso que en esta ocasión -como en otras- hay una razón por la que se me hace aún más cercana. Hace un par de años, pasando unos días en Tossa de Mar, en uno de mis pinitos literarios escribí un breve relato titulado Los rostros de Ava. En él imaginaba que Pandora Reynolds y María Vargas, la protagonista de La condesa descalza (The Barefoot Contessa, 1954) -para mí, la mejor película de Ava Gardner y mi preferida de Mankiewicz, que no es decir poco-, eran la misma mujer, y que en realidad ambas eran la propia Ava. Al ver el documental, lógicamente, lo que escribí me venía una y otra vez a la cabeza. Y es que el cine, cuando hace buenas migas con una parte de nosotros, consigue pertenecernos todavía un poco más a todos.
En recuerdo de Cliff Robertson
El pasado sábado día 10 moría a los 88 años el actor Cliff Robertson. Aunque un poco tarde, me gustaría recordarlo aquí en mis tres películas preferidas de su filmografía.
Underworld USA (1961) de Sam Fuller.
Robertson interpreta a Tolly Devlin, un tipo obsesionado con eliminar a los mafiosos responsables de la muerte de su padre. Posiblemente el papel más oscuro de toda su carrera para una de las mejores y más violentas obras de Fuller.
Mujeres en Venecia (The Honey Pot, 1967) de Joseph Leo Mankiewicz.
En uno de los guiñoles más complejos, inteligentes y cínicos creados por Mankiewicz, a partir de la obra Volpone de Ben Johnson, Robertson da vida a William McFly y le aguanta el tirón a un monstruo como Rex Harrison. Una obra maestra del cine, de la literatura, de la interpretación…
Fascinación (Obsession, 1976) de Brian De Palma.
Guión de Paul Schrader y música de Bernard Herrmann para esta vuelta de tuerca a De entre los muertos (Vertigo, 1958) en la que Robertson toma el testigo de James Stewart. Quizá De Palma se pasa rizando el rizo, pero la parte de la película que transcurre en Florencia es lo mejor que ha filmado y donde más se ha acercado a su venerado Hitchcock.
En recuerdo de Gunnar Fischer
El pasado sábado día 11 falleció, a los cien años de edad, el director de fotografía Gunnar Fischer, uno de los dos grandes colaboradores -el otro fue Sven Nykvist- de Ingmar Bergman, a partir de la quinta película del realizador sueco, Ciudad portuaria (Hamnstad, 1948). Aunque trabajó también con otros grandes como Dreyer -Dos seres (Tva människor, 1945)- o Jacques Tati -Zafarrancho en el circo (Parade, 1974)- fue a las órdenes de Bergman donde realizó las grandes obras a las que debe su prestigio.
Para recordarlo, cuatro de las mejores películas que filmaron juntos: Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, 1952), El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1956), Fresas salvajes (Smultronstället, 1957) y El rostro (Ansiktet, 1958).
En recuerdo de Michael Sarrazin
El pasado domingo día 17 falleció el actor canadiense Michael Sarrazin. Para mí, su imagen ha estado siempre ligada al personaje que interpretó en la magnífica Danzad, danzad, malditos (They shoot horses, don´t they?, 1969), adaptación de la extraordinaria y breve novela de Horace McCoy. En esta película, dirigida por Sydney Pollack, Sarrazin conseguía estar a la altura, lo cual no es decir poco, de una esplendorosa Jane Fonda.
Sidney Lumet, adiós a un grande del cine
El pasado sábado día 6 nos dejó, a los 86 años, Sidney Lumet, uno de los grandes directores de aquella generación que pasó de la televisión al cine para dejarnos un buen puñado de obras maestras. Aquí lo recuerdo en cinco de ellas, mis favoritas, mis imprescindibles.
Doce hombres sin piedad (Twelve angry men, 1957)
Una de las mejores óperas primas de la historia, para ver cien veces y que siempre parezca la primera. Pudo quedarse en teatro bien filmado pero resultó ser un espectáculo cinematográfico con doce bestias de la interpretación metidos en 30 metros cuadrados. Todavía hoy sigue siendo su película más aclamada, con varias versiones en cine, televisión y teatro, incluyendo una española magnífica.
Punto límite (Fail-safe, 1964)
La visión terrorífica de lo que podía haber pasado si Estados Unidos y la URSS hubiesen entrado en guerra. Del mismo año, curiosamente, que ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, or how I learned to stop worrying and love the bomb) de Stanley Kubrick, pero sin su coña marinera. El montaje congelado de sus últimos planos da más miedo que cualquier hecatombe creada por ordenador. Stephen Frears realizó una versión en el año 2000 para televisión que no le hace ni sombra.
Serpico (1973)
Uno de los grandes policiacos realistas, con un inmenso Al Pacino. De visión obligada para saber de dónde vienen las grandes series de televisión sobre la vida y milagros de los policías. Con Harry Callahan nos lo pasamos como enanos; con Frank Serpico también y, además, nos lo creemos.
Network (1976)
La visión más demoledora que he visto sobre la televisión, la competencia por los índices de audiencia, el éxito profesional a cualquier precio frente a la dignidad humana y el mundo visto como una enorme multinacional. El guión de Paddy Chayefsky, en boca de William Holden, Faye Dunaway, Peter Finch y Robert Duvall, me parece uno de los mejores que se hayan filmado. Treinta y cinco años después de su estreno resulta más actual que nunca, y si todavía hay alguien que no entiende la mierda en la que andamos metidos no tiene más que echarle un vistazo. Para ver en sesión doble, antidepresivos a mano, con La muerte en directo (La mort en direct, 1979) de Bertrand Tavernier, otro que tira con bala.
Veredicto final (The verdict, 1982)
Paul Newman y James Mason frente a frente en uno de los grandes dramas judiciales. Posiblemente la película más absolutamente clásica de Lumet, la más reposada, la que atiende tanto a los gestos y a las miradas de los personajes como a sus palabras. No sé si es la mejor, pero sí me parece que es en la que alcanza su absoluta madurez como cineasta.
Adiós a Farley Granger
El pasado domingo 27 nos dejaba, a los 85 años, el actor Farley Granger. A diferencia de lo ocurrido con el fallecimiento de Liz Taylor, los medios de comunicación apenas se han hecho eco de su desaparición, cosas de la fama y de eso que llaman glamour. Nunca me pareció un gran actor, pero varios de los grandes contaron con él para sus películas, así que al César lo que es del César.
Aquí lo recuerdo junto a James Stewart y John Dall en La soga (Rope, 1948) de Alfred Hitchcock, con Cathy O´Donnell en Los amantes de la noche (They live by night, 1949) de Nicholas Ray, frente a Robert Walker en Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951), también de Hitchcock, y enamorando y engañando a Alida Valli en Senso (1954) de Luchino Visconti. Palabras mayores.
Farley Granger
(San José, California, 1 de julio de 1925 – Nueva York, 27 de marzo de 2011)
Adiós a Liz Taylor
Ayer falleció a los 79 años Elizabeth Taylor. Repasando su filmografía, creo que su talento y su presencia estuvo por encima de casi todas las películas que protagonizó. Aquí la recuerdo en mis cuatro preferidas: Un lugar en el sol (A place in the sun, 1951) de George Stevens, Ivanhoe (1952) de Richard Thorpe, De repente, el último verano (Suddenly, last summer, 1959) y Cleopatra (1963), ambas dirigidas por Joseph Leo Mankiewicz.
Elizabeth Rosemond Taylor
(Londres, 27 de febrero de 1932 – Los Angeles, 23 de marzo de 2011)
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