Dos grandes guiones de Scott Rosenberg: COSAS QUE HACER EN DENVER CUANDO ESTÁS MUERTO (1995) de Gary Fleder / BEAUTIFUL GIRLS (1996) de Ted Demme

A mediados de la década de los 90 se estrenaron sin hacer demasiadmv5bmti1mti0odu1ov5bml5banbnxkftztcwmdk5ntyxmg__v1__sx268_sy400_1o ruido dos magníficas películas norteamericanas, ambas con guión firmado por Scott Rosenberg: Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto (Things to do in Denver when you are dead) de Gary Fleder y Beautiful girls de Ted Demme. Si en un principio estos dos films pueden parecer totalmente distintos y sin nexos en común (la película de Fleder es cine negro habitado por matones que han conocido tiempos mejores; la de Ted Demme nos muestra el día a día de un grupo de jóvenes amigos en un pueblo), el hecho de que el autor de sus muy personales guiones sea el mismo puede ayudarnos a encontrar algunas similitudes.

        La reunión de una antigua banda de delincuentes ya retirados para realizar un último y, a priori, sencillo trabajo, y el reencuentro de un grupo de amigos a raíz del regreso de uno de ellos al pueblo, le sirven a Rosenberg para mostrarnos sendas galeríabeautifulgirlscine-300a2s de personajes  nostálgicos, que añoran los tiempos pasados. Los matones de Cosas que hacer…, capitaneados por Jimmy The Saint (un personaje impagable), echan de menos la época en que eran alguien, e intentan revivirla por última vez abandonando su fracasada vida actual durante unos días. Tan sólo Jimmy encontrará, al final, algo de lo que merezca la pena sentirse orgulloso. Los amigos de Beautiful girls han abandonado ya sus sueños para conformarse con lo que tienen, con sus trabajos, sus rutinas, sus aburridas vidas tan iguales a las de cualquiera, y sólo harán un paréntesis, durante la visita del amigo que se fue, para recordar los momentos en que anhelaban algo más, volviendo luego a su realidad. Ambas películas muestran  la cara amarga del sueño, el retrato del perdedor que no aprovechó sus ocasiones y ya sólo puede aferrarse a la memoria, a la amistad, a una última oportunidad. El cine clásico norteamericano es una fuente inagotable de grandes obras sobre el tema.  

        Ni Gary Fleder ni Ted Demme han hecho nada más que pueda compararse a estas dos grandes películas. Desde De Sica y Zavattini, pasando por Berlanga y Azcona, algunas obras pertenecen tanto o más al guionista que al director. He aquí dos claros ejemplos.

              Editadas en DVD por Lauren Films.

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