LA SÉPTIMA VÍCTIMA (1943) de Mark Robson

Colaborador de Robert Wise en el montaje de Ciudadano Kane (458183_1020_ACitizen Kane, 1940), de Orson Welles, Mark Robson comienza poco después a trabajar, en el mismo seno de la RKO, para el productor Val Lewton, encargándose del montaje de, entre otras, La mujer pantera (Cat people, 1942) y Yo anduve con un zombie (I walked with a zombie, 1943), ambas dirigidas por Jacques Tourneur. Lewton le da la oportunidad de debutar en la dirección con La séptima víctima (The seventh victim), inicio de una irregular filmografía en la que destacan dos buenos films sobre el mundo del boxeo: El ídolo de barro (Champion,1949), con Kirk Douglas, y Más dura será la caída (The harder they fall, 1956), la última interpretación de Humphrey Bogart.

        La historia que narra La séptima víctima es lo de menos, de hecho el guión tiene momentos ilógicos, sin pies ni cabeza: una mujer desaparece y su hermana comienza a buscarla. En realidad está escondida porque la persigue una secta satánica que ya ha asesinado a seis personas.

        Aceptando que la historia es un mero soporte para realizar un ejercicio de estilo, influido por la novela romántica y gótica, lo destacable de la película, como del resto de proyectos de Val Lewton en el género, fuese quien fuese el director, es la sensación de irrealidad, de obsesión por lo desconocido, de pesadilla laberíntica que transmiten sus imágenes, insinuando más que mostrando, gracias en gran parte a la ambientación y a la fotografía en blanco y negro del habitual Nicholas Musuraka.

        En los apenas setenta minutos que dura la película abundan los momentos magníficos: el cuarto de hotel alquilado por la mujer perseguida, en el que sólo hay una silla y una soga colgando del techo; el asesinato del detective y la aparición del cadáver, sujetado por dos hombres, en el metro; la escena de la ducha, clarísimo antecedente de la que filmó Hitchcock en Psicosis (Psycho, 1960); la persecución por las calles, inundadas de luces y sombras… Y, como guinda para uno de los films más extraños y alucinantes, la aparición final de un personaje, entrevisto un par de veces anteriormente, que enlaza en el tiempo (un gran detalle, esta vez sí, de guión) la historia que acabamos de ver con la que narraba La mujer pantera.

                Editada en DVD por Manga Films.

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