LAS MENTIRAS DE LA NOCHE de Gesualdo Bufalino

Contemporáneo de Leonardo Sciascia y de Italo Calvino, el esbufalino1critor italiano Gesualdo Bufalino no goza de tanta popularidad en nuestro país en parte porque comenzó a publicar a los sesenta años, y sólo gracias a la insistencia de Sciascia. En 1981 vio la luz Perorata del apestado (Diceria dell´untore), a la que siguieron otras cinco novelas y un volumen de relatos, que colocarían a Bufalino en primera línea de las letras italianas hasta su muerte en 1996.

        Una de esas magníficas novelas es Las mentiras de la noche (Le menzogne della notte, 1988), cuyo planteamiento podría hacerla pasar por una novela histórica de misterio de las que tanto abundan hoy, pero ahí se acaban las comparaciones: cuatro condenados a muerte por intentar asesinar al rey (un soldado, un poeta, un estudiante y un aristócrata)  pasan su última noche antes de la ejecución en una fortaleza sobre una isla. Se les ofrece la posibilidad de salvarse si uno de ellos deposita en una urna el nombre real del jefe de la conspiración, apodado Padreterno, y ninguno de ellos sabrá quién le ha delatado. Para pasar las largas horas de esa última noche, cada uno contará la mejor historia de sus vidas.

        Co966229534n una larga tradición a sus espaldas (se pueden encontrar influencias de Las mil y una noches, El Decamerón, o del Calderón de La vida es sueño y El gran teatro del mundo), Bufalino teje una novela sobre verdades y mentiras, realidades y ficciones, sobre el hombre y Dios y la vida como una gran mascarada. Pero lejos de ser un aburrimiento filosófico, Las mentiras de la noche es una maravilla del entretenimiento y de la elegancia narrativa:

        “Si es así, nada es cierto. Peor aún: nada es, cualquier hecho es un cero que sólo puede salir de sí mismo. Apócrifos todos nosotros, pero también apócrifo quien nos dirige y refrena, quien nos mal junta o divide: metafísicas nadas, nosotros y él, mezclados a capricho por un reincidente extravío; narizotas de carnaval sobre cráneos llenos de agujeros y de ausencia…”

        “Lo sabré dentro de un instante y en el mismo instante ya no sabré que lo sé. Cuando, ceñido entre las piernas el fusil, con el pie en el gatillo y entre los labios el cañón, la frente envuelta en la blanca bandera, oiga como un grito de Dios el fragor del disparo en el silencio del universo.”

        Traducción de Joaquín Jordá.         

        Publicado por Editorial Anagrama.

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