OCHO SENTENCIAS DE MUERTE (1949) de Robert Hamer

En la literatura británica el asesinato y el humor han ido frecuentemente de la mano. Son muchas las novelas de misterio en las que la comedia aparece para aligerar las situaciones dramáticas y, sin ir más lejos, un grande del género como Chesterton siempre recurría a la ironía y a la paradoja para sazonar sus crímenes. El mayor ejemplo que podemos encontrar al respecto probablemente sean los dos primeros textos (el tercero ya no tiene nada de divertido), escritos en 1827 y 1829,  incluidos en Del asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas De Quincey. El título ya da una idea de por dónde van los tiros, pero valga también como ejemplo uno de sus fragmentos más populares:

“Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a no tener presente el Día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente.”

        Los estudios Ealing, abanderados de la comedia británica en loa años 40 y 50, dieron su particular versión del crimen con humor en Ocho sentencias de muerte (Kind hearts and coronets), la historia del repudiado Louis Mazzini, quien decidirá convertirse en el décimo Duque de Chalfont llevándose por delante a los ocho parientes de su difunta madre con mayor derecho que él al título.

        Lejos del tipo de comedia que no da tregua al espectador, de las persecuciones alocadas y los gags que invitan a la carcajada, los diálogos y las situaciones de la película buscan la sonrisa y la complicidad del espectador mediante la ironía y la doble lectura no exenta de crítica. Aquí los personajes mienten, chantajean, buscan su propio interés y hacen gala de su hipocresía sin ningún tipo de vergüenza, pero siempre con una tranquilidad, un buen gusto y una educación exquisitos. Louis Mazzini, ayudado por la providencia, consigue su propósito sin que se sospeche de él, y sólo las paradojas del destino consiguen ponerle en aprietos, pero sin dejar nunca de lado los buenos modales. Ambición y crimen, pero con estilo y guardando las apariencias.

        Y por encima de todo ahí está Alec Guinnes, uno de los más grandes actores de la historia, interpretando a los ocho miembros de la familia D´Ascoyne sentenciados a muerte. Un tour de force al alcance de muy pocos. 

                Editada en DVD por Universal.

Anuncios

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: