EL CONFIDENTE (1973) de Peter Yates

El día 9 de este mismo mes nos dejaba el cineasta norteamericano Peter Yates, recordado sobre todo por ser el realizador de Bullitt (1968) y de su persecución de coches por las calles de San Francisco. 

        Lejos de la espectacularidad del film protagonizado por Steve McQueen se encuentra mi película preferida de Yates, El confidente (The Friends of Eddie Coyle), basada en la excepcional novela de George V. Higgins y que podría opositar sin problemas al policiaco más austero de la historia del cine. En la trama de El confidente está la policía, los traficantes de armas y los atracadores de bancos de turno, pero en sus casi dos horas apenas hay dos o tres disparos y un par de muertos, lo imprescindible para un film en el que, sobre todo, se habla mucho y bien. En la mayor parte de sus escenas encontramos a dos personajes diciendo unos diálogos magníficamente escritos, que otorgan al film una sensación de realidad como pocas veces en el género, reforzada por unos actores que nunca buscan parecerlo y por una fotografía fría y oscura. En El confidente no hay héroes ni grandes villanos, ni  grandes gestos de cara a la galería, sólo unos personajes que se buscan la vida como pueden, que hacen lo que tienen que hacer sin mirar a los lados, sin preocuparse por lo que pueda ocurrirle al vecino, y mañana será otro día.

        Mención aparte, cómo no, para el grande entre los grandes Robert Mitchum, en un papel muy alejado de los que nos tiene acostumbrados. Su Eddie Doyle es la cruda imagen del perdedor, un patético traficante de armas que se ve obligado a convertirse en chivato de la policía para evitar ir a la cárcel y que acaba siendo manipulado y traicionado por todos. Su mirada es la viva nostalgia de otros tiempos, y su presencia, como siempre, una razón más que suficiente para la visita. 

 

                       Editada en DVD por Paramount.

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2 comments so far

  1. MARIANO JUAN-R on

    Un “noir” de los setenta muy de la época, con algunos de sus irritantes manierismos (óigase el “hilo musical” de la bso, verbigracia) y con un “look” muy depresivo propio del contexto decodificador del género (con las molestias presencias de los melenudos de turno post-Woodstock). No obstante, se deja ver más que bien y, como dice el bloguero, presenta una de las habituales (y magníficas) actuaciones del gran Bob Mitchum (“That Man”: excelente recopilación de canciones del soberbio actor en plan “crooner” y a la venta en España), cuya presencia (escasa por infortunio) le da un marchamo de autenticidad y crédito a un filme desmoralizante y “postmoderno” (en este sentido anti-épico) como pocos. También destaca un Boyle (“El jovencito Frankenstein”), eficaz, convincente y magnífico amigo de confidencias y otros menesteres delatores. Por todo lo dicho, y discrepando de la condición de “obra maestra”, un ejercicio de estilo más que recomendable, pero sobre todo por el contenido histrionismo del gran Bob (otra filme delicado de los suyos y poco conocido de esta época es el estupendo “Regreso al hogar”, recientemente editado en dvd, por cierto en España).
    Saludos cordiales.

  2. orsonwelles on

    Gracias, Mariano, por tu visita y tu comentario. Un saludo.


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