CLAUDIA EN LA BIBLIOTECA de Andrés Neuman

A sus treinta y cuatro años, el novelista, cuentista y poeta Andrés Neuman es ya uno de los grandes escritores de nuestra lengua. Uno de los numerosos premios que ha recibido es el Hiperión de Poesía del año 2002, por el libro titulado El tobogán. Aquí os dejo uno de sus poemas, dedicado al también joven poeta cordobés Rafael Espejo.

CLAUDIA EN LA BIBLIOTECA

                            Para Rafael Espejo

Rebuscas en los libros

con un extraño afán de jardinera.

Delicada y ansiosa, de perfil me pareces

distinta cuando curvas las rodillas

y se tensan tus muslos

debajo del vaquero. Muerte lenta

contemplar, sin tocado,

el pequeño tatuaje en tu cintura.

Será mejor sufrir que describir los pechos:

¿quién se atreve a cruzar los toboganes

que unen la palabra con su tema?

Así que huyo

y finjo distracción.

Si volvieras la vista a quien te escribe

desaparecerías, y es demasiado pronto.

Sigue leyendo, Claudia.

Haces bien en amarte.

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3 comments so far

  1. El cuentacuentos on

    Pues sí que escribe bien este individuo… Y pensar que tiene la misma edad que yo. ¡Qué envidia, jeje!

    Bromas aparte, es un poema muy hermoso, con esa multiplicación de las miradas, del escritor a su escritura y del poeta hombre a su deseo mujer. Un poco de Borges, un poco de (poco) Neruda, y bellos gestos como el símbolo del tobogán (qué bueno…) y la morosa cobardía y obsesión del escritor. Parece un poemilla y es un poemón.

    Gracias a Neuman por escribirlo y a ti por pegarlo. ¿Conoces más de su obra? ¿Puedes recomendar algún libro suyo? Estaría bien ver por aquí una pequeña presentación del poeta, nada académico, lo que a ti te guste.

  2. orsonwelles on

    Pues sí, magnífico poema, aunque yo no le veo el parecido con Neruda y, menos aún, con Borges. Me recuerda mucho más, por ejemplo, a alguna canción de Silvio Rodríguez. Si te interesa el autor, en Acantilado está publicada su poesía en un tomo titulado Década, y entre sus novelas te recomiendo El viajero del tiempo.
    Un saludo.

  3. El cuentacuentos on

    El monólogo-diálogo (diálogo en ausencia) me recordaba al “Me gustas cuando callas…”, donde la amada deja de ser real para convertirse en una construcción mental del poeta.

    De Borges vi la metaliterariedad, es decir (vaya palabro, la verdad), el abandono del mundo real por entrar en el laberinto infinito de la literatura, pues ella parece ser literatura (“si volvieras la vista a quien te escribe”) y los “toboganes” en los que teme subirse el poeta son el abandono de lo literario por lo real… Como si al poeta le diera miedo dejar la Lolita literaria por una mujer real. Y, por último, ese comentario: ella lee -quizás- su poema, es decir, el poema que él le ha escrito o incluso el que le está escribiendo -es decir, este mismo sobre el que estamos comentando nosotros; “haces bien en amarte” es el eslabón de la cadena que se cierra sobre sí misma. Y ya no hay más que literatura.

    Disculpa el rollo, me quedo con la lectura simplemente. Sorpréndenos con más poemas tan bien escogidos como éste.


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