EL INFIERNO DEL ODIO (1963) de Akira Kurosawa

La carrera literaria de Evan Hunter (o Ed McBain, seudónimo con el que firmó muchas de sus novelas) estuvo a menudo muy ligada al cine. Tras las adaptaciones de dos de sus novelas por parte de Richard Brooks en Semilla de maldad (The blackboard jungle, 1955) y de Richard Quine en su obra maestra Un extraño en mi vida (Strangers when we meet, 1960), con guión del propio Hunter, Hitchcock contó con él para escribir Los pájaros (The birds, 1963), a partir de la novela de Daphne du Maurier. Pero la aportación de Hunter al cine no se limitó a Hollywood, y el mismísimo Akira Kurosawa, buen conocedor de la literatura y el cine norteamericanos, recurrió a su novela King´s ransom para realizar El infierno del odio (Tengoku to jigoku), la que para mí es la mejor de sus cuatro brillantes incursiones en el género negro.

        Tras una larguísima secuencia inicial que puede sorprender al espectador acostumbrado sólo al cine negro norteamericano, durante la cual el protagonista Gondo (Toshiro Mifune) recibe una llamada comunicándole el secuestro de su hijo y el pago exigido a cambio de su vida, y la posterior confirmación de que en realidad los secuestradores han cometido un error, llevándose al hijo de su chófer, el film cobra un ritmo trepidante mucho más cercano al del cine occidental, mostrando minuciosamente las investigaciones de la policía en una ciudad asolada por la delincuencia y las marcadas diferencias de clase en una sociedad que sufre las consecuencias de la guerra. Con una fotografía excepcional en la que las luces y las sombras ayudan a mostrar el enfrentamiento entre dos mundos que conviven, entre el día de las clases acomodadas y la noche de los marginados y criminales, El infierno del odio, como las otras tres aportaciones de Kurosawa, nos acerca la cara más sórdida y realista del género.

        Entre sus grandes momentos, la escena del pago del rescate en el tren es un prodigio de ritmo, planificación y montaje muchas veces imitado y nunca superado, y el último fragmento, la guinda para esta obra maestra, la conversación entre Gondo y el secuestrador en la cárcel en la que éste le explica los motivos del secuestro y su ira acumulada durante años hacia los que poseen todo lo que él no ha tenido nunca acaba estallando, mientras la mampara que los separa se cierra definitivamente como una losa, es uno de los finales más secos e impactantes que nos ha dejado el cine.

                 Editada en DVD por Filmax. 

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2 comments so far

  1. FATHER CAPRIO on

    Desconozco la película. Pero eso sí, soy un admirador de Kurosawa y me interesa sobremanera el cine negro (ya hemos “discutido amistosamente” sobre Chandler y Marlowe,s. Tomo nota de tu recomendación.

    Saludos.

  2. orsonwelles on

    Pues si te gusta ésta, que supongo que sí, de las otras tres “negras” de Kurosawa te recomiendo sobre todo El perro rabioso. Saludos.


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