CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN de Paul Auster

El día de Navidad de 1990, el cineasta Wayne Wang leyó en el New York Times un relato de Paul Auster titulado Cuento de Navidad de Auggie Wren, y enseguida pensó que, a partir de él, podría hacerse una buena película. Al año siguiente conoció a Auster y le convenció para que escribiera el guión. El resultado no fue una película sino dos: Smoke y Blue in the Face, codirigidas por ambos y estrenadas en 1995. De lo mejorcito del cine norteamericano de la década de los 90.  

 

         El cuento que originó dicha colaboración se lo cuenta Auggie (Harvey Keitel) a su amigo escritor Paul (William Hurt) al final de Smoke. En él, Auggie finge ser el nieto de una anciana ciega y pasa con ella el día de Navidad, a la postre el último de la anciana, que morirá al poco tiempo.

        “-¿Eres tú, Robert? -dice la vieja, y luego descorre unos quince cerrojos y abre la puerta.

        Debe tener por lo menos ochenta años, quizá noventa, y lo primero que noto es que es ciega.

        -Sabía que vendrías, Robert -dice-. Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad.

        Y luego abre los brazos como si estuviera a punto de abrazarme.

        Yo no tenía mucho tiempo para pensar, ¿comprendes? Tenía que decir algo deprisa y corriendo, y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba ocurriendo, oí que las palabras salían de mi boca.

        -Está bien, abuela Ethel -dije-. He vuelto para verte el día de Navidad.

        No me preguntes por qué lo hice. No tengo ni idea. Puede que no quisiera decepcionarla o algo así, no lo sé. Simplemente salió así, y de pronto, aquella anciana me abrazaba delante de la puerta y yo la abrazaba a ella.

        No llegué a decirle que era su nieto. No exactamente, por lo menos, pero eso era lo que parecía. Sin embargo, no estaba intentando engañarla. Era como un juego que los dos habíamos decidido jugar, sin tener que discutir las reglas. Quiero decir que aquella mujer sabía que yo no era su nieto Robert. Estaba vieja y chocha, pero no tanto como para no notar la diferencia entre un extraño y su propio nieto. Pero la hacía feliz fingir, y puesto que yo no tenía nada mejor que hacer, me alegré de seguirle la corriente.”

                  Traducción de Maribel De Juan.

                  Publicado por Anagrama.

                 ¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

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3 comments so far

  1. El cuentacuentos on

    Cuánto tiempo sin leer tu blog, craso error, y me encuentro con estas tres perlitas cinematográficas.

    Sin alcanzar tu análisis, yo también me lo pasé fantásticamente bien en la proyección de The artist. Máxime cuando fui al único cine donde la proyectaban en Murcia y éste era un lugar decadente, antaño brillante y lujoso, con moquetas rojas y pasamanos dorados, ambos fruto del desgaste: el cine Centrofama.

    Eduardo Manostijeras es un cuento de navidad que he visto en la televisión cuantas veces me he topado con él. Sigue maravillándome y divirtiéndome.

    Y Pesadilla antes de navidad, ¿qué podría decir de ella?

    Un saludo.

  2. El cuentacuentos on

    … claro, que olvidaba la película de Paul Auster. Otra película que me maravilló cuando era más joven, grabada en VHS y vista a deshoras.

  3. orsonwelles on

    Hola, cuentacuentos. Celebro volver a verte por aquí. Gracias, como siempre, por tus amables comentarios. Un saludo y ¡feliz año!


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