UNA ADORABLE CRIATURA de Truman Capote

Marilyn Monroe, nacida Norma Jean Baker, posiblemente el mayor icono cinematográfico y erótico de la historia, falleció el 5 de agosto de 1962. Ayer, por tanto, se cumplió el 50 aniversario de su muerte. Para recordarla no se me ocurre nada mejor que recurrir al relato, a la semblanza, al diálogo escrito por su amigo, y a menudo confesor, Truman Capote, perteneciente al libro Música para camaleones (Music for Chameleons, 1980). Capote fecha el encuentro el 28 de abril de 1955. Aquí os dejo su maravilloso final.

        “(Así llegamos a South Street, y efectivamente la visión de un transbordador anclado allí, con la silueta de Brooklyn al otro lado del agua y las blancas gaviotas que describían piruetas contra un horizonte marino salpicado de leves y algodonosas nubes como encajes delicados, ese cuadro, tranquilizó pronto su espíritu.

        Al bajarnos del taxi vimos a un hombre que llevaba a un chow-chow de la correa, un posible pasajero en dirección al transbordador, y, cuando nos cruzamos con ellos, mi acompañante se agachó para acariciar la cabeza del perro.)

EL HOMBRE (con tono firme, pero no hostil): No debería tocar a perros que no conozca. Especialmente a los chow. Podrían morderla.

MARILYN: Los perros no me muerden. Sólo los seres humanos. ¿Cómo se llama?

EL HOMBRE: Fu Manchú.

MARILYN (riendo): ¡Oh! Como en la película. Tiene gracia.

EL HOMBRE: ¿Cuál es el suyo?

MARILYN: ¿Mi nombre? Marilyn.

EL HOMBRE: Lo que me figuraba. Mi mujer nunca me creerá. ¿Podría darme su autógrafo?

        (Sacó una tarjeta y una pluma; utilizando el bolso como apoyo, escribió: “Dios le bendiga, Marilyn Monroe.”)

MARILYN: Gracias.

EL HOMBRE: Gracias a usted. Ya verá cuando lo enseñe en la oficina.

        (Llegamos a la orilla del muelle y escuchamos el chapoteo del agua.)

MARILYN: Yo solía pedir autógrafos. A veces lo hago todavía. El año pasado, Clark Gable estaba sentado junto a mí en Chasen´s y le pedí que me firmara la servilleta.

        (Apoyada en un poste de amarre, me daba el perfil: Galatea contemplando lejanías inexploradas. La brisa le acariciaba el pelo, y su cabeza se volvió hacia mí con etérea suavidad, como movida por el aire.)

TC: Pero ¿cuándo damos de comer a los pájaros? Yo también tengo hambre. Es tarde y no hemos almorzado.

MARILYN: Recuerdas que te dije que si alguien te preguntaba cómo era verdaderamente Marilyn Monroe…, bueno, ¿qué le contestarías? (Su tono era inoportuno, burlón, pero también grave: quería una respuesta sincera.) Apuesto a que dirías que soy una estúpida. Una sentimental.

TC: Por supuesto. Pero también diría…

        (La luz se iba. Marilyn parecía esfumarse con ella, mezclarse con el cielo y las nubes, disolverse a lo lejos. Quería elevar mi voz sobre los chillidos de las gaviotas y llamarla para que volviese: ¡Marilyn! ¿Por qué todo tuvo que acabar así, Marilyn? ¿Por qué la vida tiene que ser tan terrible?) 

TC: Diría…

MARILYN: No te oigo.

TC: Diría que eres una adorable criatura.”

                         Traducción de Benito Gómez Ibáñez.

                         Publicado por Editorial Anagrama.

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