Archive for the ‘Cine español’ Category

EL DESENCANTO (1976) de Jaime Chávarri

A pesar de que, al parecer, la censura aún tuvo tiempo de actuar sobre algunos fragmentos en los que aparece Leopoldo María, Jaime Chávarri consiguió con El desencanto el documento más descarnado de nuestro cine, un álbum de fotos al desnudo en el que Juan Luis, Leopoldo María y José Moisés (apodado “Michi” por sus hermanos) Panero, junto a su madre Felicidad Blanc, pasan revista a los años negros de la época franquista que pasaron conviviendo con su autoritario padre Leopoldo, poeta cercano al Régimen y fallecido en 1962, con quien saldan cuentas alejándose de las falsas apariencias y la hipocresía, con una terrible sinceridad y una total ausencia de pudor que muestran sin tapujos sus particulares y enfrentadas personalidades.

        Poesía y autodestrucción como formas de vida, pornografía de los sentimientos, antecesora en cierta forma, y salvando las abismales distanciales, de las innumerables paradas de montruos que circulan por televisión, El desencanto es una película de culto con todas las letras, una rara avis de nuestro cine que tuvo su continuación, ya fallecida Felicidad Blanc, en Después de tantos años (1994), dirigida por Ricardo Franco.

              Editada en DVD por Manga Films.

LA NOCHE QUE NO ACABA (2010) de Isaki Lacuesta

Los pasos dobles, la última película de Isaki Lacuesta, se estrenó el viernes en las salas y ayer recibió, no sin cierta polémica,  la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Sin haberla visto aún, Lacuesta me parece uno de los cineastas que han hecho del documental un género tan atractivo como cualquier ficción, quizá el que goza de mayor salud en nuestro país.

        La anterior película de Lacuesta, también presentada en San Sebastián, fue La noche que no acaba, basada en el libro de Marcos Ordóñez Beberse la vida: Ava Gardner en España (2004), un recuerdo de la actriz y la mujer que se enamoró de España desde el rodaje en Tossa de Mar de la magnífica y extraña Pandora y el holandés errante (Pandora and the Flying Dutchman, 1951) de Albert Lewin. A través de imágenes de archivo, de escenas de sus películas, de intervenciones de personas que la conocieron, y apoyándose en las voces de Ariadna Gil y Charo López, Lacuesta nos propone un diálogo entre una Ava joven y otra más madura, humanizándola pero sin perder de vista el mito, en un ejercicio que tiene mucho más de evocador que de narrativo. Una fiesta para quien guste de los buenos documentales, de Ava Gardner, del cine de otras épocas…

        Estoy convencido de que la película me encantaría por sí misma, pero confieso que en esta ocasión -como en otras-  hay una razón por la que se me hace aún más cercana. Hace un par de años, pasando unos días en Tossa de Mar, en uno de mis pinitos literarios escribí un breve relato titulado Los rostros de Ava. En él imaginaba que Pandora Reynolds y María Vargas, la protagonista de La condesa descalza (The Barefoot Contessa, 1954) -para mí, la mejor película de Ava Gardner y mi preferida de Mankiewicz, que no es decir poco-, eran la misma mujer, y que en realidad ambas eran la propia Ava. Al ver el documental, lógicamente, lo que escribí me venía una y otra vez a la cabeza. Y es que el cine, cuando hace buenas migas con una parte de nosotros, consigue pertenecernos todavía un poco más a todos.

 

 

LA NOCHE DE LOS GIRASOLES (2006) de Jorge Sánchez Cabezudo

Un hombre llega a casa agotado tras haber pasado unos días fuera, saluda fríamente a su esposa y se sienta ante el televisor hasta quedarse plácidamente dormido. Es el viajante de comercio que ha intentado violar a una mujer, que ha provocado indirectamente el asesinato de un hombre y que ha conseguido sacar a la luz los instintos más primarios de los personajes implicados en el drama y alterar para siempre sus vidas. Y todo ello sin enterarse ni recibir ningún castigo.

        Esa escena final pone el broche de oro argumental y cinematográfico a La noche de los girasoles, la magnífica y sorprendente ópera prima escrita y dirigida por Jorge Sánchez Cabezudo, un dramático thriller coral en el que cada personaje adquiere su momento de protagonismo gracias a unos actores en estado de gracia (con Carmelo Gómez a la cabeza pero sin centrarse en su personaje) y a una estructura que, aunque no es novedosa (entre otros, la utilizaron Miguel Delibes y Mario Camus en Los santos inocentes), le sienta como un guante a la historia.

        Repleta de detalles en su puesta en escena, algunos de los cuales pueden escaparse en un primer visionado, y con unos diálogos que son de lo mejor del último cine español, La noche de los girasoles demuestra que aquí se pueden hacer grandes películas de género sin tener que recurrir a los esquemas del cine norteamericano reciente, ya de por sí generalmente desastrosos.

                     Editada en DVD por Cameo.

¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976) de Narciso Ibáñez Serrador

El periodista y escritor Juan José Plans, especializado en el género fantástico y ocasional contertulio del desaparecido programa ¡Qué grande es el cine!, publicó en 1976 la novela El juego de los niños. A partir de ella, y con la colaboración de Luis Peñafiel en el guión, Narciso Ibáñez Serrador dirigió ¿Quién puede matar a un niño?, posiblemente la mejor película de terror de nuestro cine.

        Tras los títulos de crédito, en los que unos noticiarios nos recuerdan las barbaridades cometidas contra los niños en las guerras de los mayores, vemos a un matrimonio de turistas ingleses que se disponen a pasar unos días en una isla. Al llegar a ella, se dan cuenta de que los únicos habitantes son niños, y no precisamente muy simpáticos a pesar de sus sonrisas. Pronto empiezan a aparecer los cadáveres de los adultos, y a sucederse las escenas que, con pocos medios y a base de talento, nos ponen la piel de gallina. No conviene revelar demasiado de ellas a quien no la haya visto, pero basta con recordar el momento, hacia el final del film, protagonizado por la esposa embarazada (detalle importante), planificado de manera extraordinaria.

        Abierta a diversas lecturas, a pesar de que su última parte pierde, desgraciadamente, mucho de su misterio y su ambigüedad, me resulta especialmente original y desasosegante por el hecho de que casi todas sus escenas suceden durante el día, apartándose de lo que es común en el género, consiguiendo que el terror nos parezca más cotidiano y real, más creíble, de parte de unos niños que por la noche duermen, como todos, y durante el día se dedican a “jugar”: una especie de Verano azul sin Chanquete y teñido de rojo.

        En cuanto a las referencias, muchas y muy buenas: desde El pueblo de los malditos (Village of the damned, 1960) de Wolf Rilla, sobre todo en la escena que transcurre en la cabaña de pescadores, hasta El otro (The other, 1972) de Robert Mulligan, otra de miedo campestre y diurno con niño, pasando por Suspense (The innocents, 1961) -su melodía O willow waly se parece muchísimo a la que suena en esta película, y creo recordar que el director ya la había rescatado para un episodio, también sobre una niña no muy de fiar, de Historias para no dormir– y A las nueve cada noche (Our mother´s house, 1967), ambas de Jack Clayton. Y como curiosidad, señalar que en 1984 se estrenó Los chicos del maíz (Children of the corn) de Frietz Kiersch, un film con una premisa demasiado parecida al de Ibáñez Serrador, basado en un relato del ínclito Stephen King que forma parte del libro El umbral de la noche (Night shift), publicado en 1978. Fíjate en las fechas, piensa mal…

               Editada en DVD por Manga Films.

BERLANGA Y AZCONA, AZCONA Y BERLANGA

Hoy hemos desayunado con la triste noticia del fallecimiento de Luis García Berlanga, una de las figuras más importantes de nuestro cine y nuestra cultura. Junto al guionista Rafael Azcona, fallecido en 2008, escribió dos obras maestras: Plácido (1961) y El verdugo (1963). Sin ellas, el cine español sería mucho más pobre. Gracias por regalárnoslas.

                                     Luis García Berlanga

            (Valencia, 12 de junio de 1921-Madrid, 13 de noviembre de 2010)

                                                                  

                                                 Rafael Azcona

              (Logroño, 24 de octubre de 1926-Madrid, 24 de marzo de 2008)

ATRACO A LAS TRES (1962) de José María Forqué

Mientras la gran comedia italiana llegaba a ser considerada casi como un género en sí misma, y cineastas como Germi, Monicelli o Risi, y actores como Gassman, Mastroianni o Sordi eran (justamente) exalzados por la crítica, las mejores comedias españolas, sus directores y sus actores quedaban siempre en un segundo plano (Berlanga aparte), como si en nuestro país fuera imposible tomarse en serio lo que nos hace reír. Afortunadamente, una magistral comedia como es Atraco a las tres ya es hoy en día una película revalorizada y considerada a la altura de los grandes films italianos del género.

        Es una pena que entre tanta película presuntamente divertida de nuestro último cine no haya ninguna heredera de este hilarante atraco organizado por los trabajadores de una sucursal bancaria, que tiene un ritmo que no decae, unos diálogos que no han perdido ni un gramo de genialidad y unas interpretaciones insuperables, que no renuncia a hacer un retrato crítico de la época, y en el cual quizás sólo hecho en falta un pelín más de mala leche.

        En el reparto, algunos de nuestros mejores actores de siempre y, entre ellos, dos que nos dejaron recientemente: Vicente Alexandre y José Luis López Vázquez. Mientras el primero fue uno de los grandes secundarios del cine y hacía mejor cada película en la que participaba (en Atraco a las tres su personaje tiene algunos de los momentos más divertidos, sobre todo los que protagoniza junto a Gracita Morales), el segundo llegó a ser el intérprete principal e insustituible de algunos films magistrales de nuestro cine. De él dijo el cineasta George Cukor, tras trabajar juntos en Viajes con mi tía ( Travels with my aunt, 1973), que era el mejor actor del mundo. En mi opinión fue, por lo menos, el mejor que ha habido en nuestro país. Que un actor habituado a papeles cómicos sea capaz de conmover como él lo hizo en, por ejemplo, El bosque del lobo (1970) de Pedro Olea, Mi querida señorita (1971) de Jaime de Armiñán, o La prima Angélica (1973) de Carlos Saura, es algo al alcance de muy pocos.

                                                      Sobran las palabras

             Editada en DVD por Divisa.

AMADOR (1964) de Francisco Regueiro

En la filmografía de Francisco Regueiro están algunas de las películas más originales, heterodoxas, y con más mala baba del cine español, como demuestra, sin ir más lejos, Madregilda (1993), posiblemente su obra más conocida. Y dentro de esa filmografía a contracorriente encontramos pequeñas joyas como Amador, la historia de un tipejo sin oficio ni beneficio, un niño grande que está como un cencerro y que abandona a su mujer y a su hijo obsesionado por casarse con una millonaria. Mientras dura su desorientada búsqueda, vive de los favores de una tía que también tiene lo suyo (impagable la escena en que lo baña como a un bebé) y de lo que roba a las mujeres que se le acercan, a las que asesina con una navaja.

        La película pasa de puntillas sobre la investigación criminal y sobre las escenas violentas, resueltas de un plumazo, y se centra en el retrato de un desequilibrado que no sabe si va o viene y cuyos pensamientos vamos conociendo a través de su propia voz en off, interpretado por un Maurice Ronet cuya mirada me recuerda a veces a la de Tony Curtis dando vida a Albert De Salvo en El estrangulador de Boston (The Boston strangler, 1968), una de las obras maestras de Richard Fleischer.

        Sin ser una película redonda (su duración me parece excesiva y la voz en off, en ocasiones, entorpece el ritmo y le da un excesivo tono literario), Amador es más que recomendable para los aficionados a las rarezas y las obras de culto del cine español, y es ideal para una doble sesión junto a otra película de 1964 a la que también hay que dar de comer aparte: El extraño viaje, la obra maestra de Fernando Fernán-Gómez.

             Editada en DVD por Filmax.

LOS INÚTILES (1953) de Federico Fellini / CALLE MAYOR (1956) de Juan Antonio Bardem

Considerada por el propio Fellini como la película que salvó su carrera de cineasta, tras los fracasos de Luces de variedades (Luci di varietà, 1950) y El jeque blanco (Lo sceiro bianco, 1951), Los inútiles (I vitelloni), con guión del propio Fellini y de Ennio Flaiano, describe la tranquila vida de una pequeña ciudad -la Rimini natal de Fellini- donde un grupo de jóvenes ve pasar los días sin mayor aspiración que ir medrando entre romances, fiestas y bromas. Sólo Moraldo, el personaje que actúa como observador y trasunto del cineasta, decide despertar y largarse a buscar otro futuro en la capital.

        En Calle Mayor, basada en la obra de Carlos Arniches La señorita de Trevélez (1916), el entonces prestigioso director Juan Antonio Bardem cuenta la triste historia de Isabel (impresionante Betsy Blair), una solterona de 35 años sin apenas vida social en una pequeña ciudad de provincias, que es víctima de una trágica broma por parte de Juan, quien, convencido por sus amigos (unos tipos sin aspiraciones, que pasan el tiempo de café en café y matan su aburrimiento gastando bromas pesadas, y que bien podría ser los inútiles del film de Fellini al cabo de unos años), le hace creer que está enamorado y quiere casarse con ella. Federico, el escritor amigo de Juan que viene de Madrid para ayudarle a salir del problema -y que, como Moraldo en Los inútiles, es el personaje que elige otra vida-, acaba confesándole el engaño a Isabel, ya definitivamente rota y sin esperanzas en su regreso a casa, bajo la lluvia y las miradas, por la Calle Mayor. 

        Con una mirada más amable y nostálgica en el caso de Fellini, y mucho más dramática y crítica en el de Bardem, ambos cineastas muestran la adormecida vida en dos grises ciudades de la Italia y la España de la época, a través de unos personajes cuyas ilusiones, si alguna vez las tuvieron, se han quedado en el camino. Vistas hoy, Los inútiles me parece una de las mejores películas de su autor, por encima de otras con mayor prestigio, y Calle Mayor es, además del mejor film de un cineasta que no llegó tan lejos como apuntaba, una de las cimas del cine español

            Los inútiles está editada en DVD por Suevia.

            Calle Mayor está editada en DVD por Divisa.

MI VIDA SIN MÍ (2002) de Isabel Coixet / LA VIDA MANCHA (2002) de Enrique Urbizu

No ha andado precisamente sobrado el cine español (siendo justos, ninguna cimividanematografía), durante esta década, de grandes películas. Por eso el 2002 me parece especialmente destacable, ya que en ese año se realizaron dos magníficos films, dos vidas muy distintas pero que suponen lo mejor del cine patrio en mucho tiempo: la imprescindible Mi vida sin mí, de Isabel Coixet, y La vida mancha, de Enrique urbizu.

        Desde el acertadísimo y sugerente título hasta el mayúsculo plano final, pasando por una banda sonora sin desperdicio (¡cómo canta Blossom Dearie!), la película de Isabel Coixet posee una fuerza visual, siempre al servicio de la historia, poco frecuente en nuestro cine y que consigue poner la piel de gallina. La escena en que le comunican a Ann (una prodigiosa Sarah Polley, que por sí sola justifica la visita) que le queda poco tiempo de vida no puede estar mejor dirigida e interpretada, con una utilización del tempo narrativo y una contención realmente admirables; la despedida del amante bajo la lluvia, que recuerda inevitablemente a uno de los momentos finales de Los puentes de Madison (The bridges of Madison County, 1995), de Clint Eastwood, es para quitarse el sombrero; y ese plano que cierra el film, filmado en cámara subjetiva, en el que Ann observa lo que quizás será la vida de su familia sin ella, conciso y emocionante, como toda la película: son sólo algunos de los mejores momentos de una de las obras más redondas de todo el cine español.

        La plavidamancha1elícula de Urbizu recupera para el cine español el aroma del mejor cine clásico. Con un guión espléndido de Michel Gaztambide, en el que las miradas y los gestos priman sobre los diálogos, pasó de puntillas por las salas de cine, y fué incomprensiblemente ignorada en las nominaciones a los premios Goya del 2003. El personaje de Pedro -un José Coronado que demuestra lo buen actor que puede ser- es el eje sobre el que gira todo el film, un hombre con un pasado oscuro, que parece tenerlo todo, admirado y envidiado, y que, al volver a ver a su hermano pequeño y su familia tras muchos años, encontrará aquello que le falta y que no podrá tener nunca. Relectura urbana del mito mesiánico, en el que un personaje llega a una comunidad, ayuda a solucionar los problemas de otros, y termina yéndose de nuevo porque no pertenece a ese mundo ( sus antecedentes cinematográficos son numerosos y, en ocasiones, magistrales: desde los westerns Raíces profundas (Shane, 1953), de George Stevens, y Centauros del desierto (The searchers, 1956), de John Ford, hasta esa maravilla titulada Un lugar en el mundo (1991), de Adolfo Aristarain), La vida mancha sigue siendo una de las más agradables sorpresas del último cine español

      Mi vida si mí está editada en DVD por Filmax.

      La vida mancha está editada en DVD por Manga Films.

EL CEBO (1958) de Ladislao Vajda / EL JURAMENTO (2001) de Sean Penn

pub_cebo11La novela del escritor suizo Friedrich Dürre nmatt (1921-1990) La promesa (Das Versprechen, 1957) ha sido llevada al cine, que yo conozca, en dos ocasiones, demostrando lo distintas que pueden ser dos adaptaciones a partir de un mismo material, dependiendo del valor que se le dé a cada aspecto del relato.

        Un excomandante de la policía suiza le explica a un escritor de novelas policíacas la historia de un crimen y de una obsesión: el asesinato de una niña en el bosque, el arresto del principal sospechoso, que acabará suicidandose tras confesarse culpable, la promesa hecha por el inspector Matthäi a la madre de la niña y su conviccción de que el asesino aún anda suelto, lo que le llevará a seguir investigando por su cuenta. El excomandante, antes de relatar el final de la historia, invita al escritor a recrearla, pero sugiriéndole un final feliz: el culpable es atrapado, el inspector estaba en lo cierto.

       2561-el_juramento El cebo (Es geschah am hellichten Tag, 1958), coproducción hispano-suiza dirigida por Ladislao Vajda- autor de, entre otras, Marcelino, pan y vino (1954)-, es una gran película policíaca, uno de los mejores ejemplos del género dentro de nuestro cine, pero adapta sólo la investigación policial, la búsqueda del criminal, dejando de lado la evolución psicológica del inspector Matthäi. El propio Dürrenmatt se hizo cargo del guión y, curiosamente, su final es el propuesto al escritor en la novela, el final feliz y más típico.

        En El juramento (The pledge, 2001), el actor y director Sean Penn realiza una adaptación más fiel a la novela, narrando la investigación pero centrándose mucho más en el personaje del inspector y en su viaje hacia la locura. Su final será aún más trágico que en la novela: en ésta el excomandante descubre que las sospechas de Matthäi eran ciertas, pero cuando quiere comunicárselo ya es tarde, el inspector ha perdido la razón; en el film de Penn ninguno de los personajes conocerá la verdad de la historia- sólo nosotros, los espectadores, la sabremos-, y Matthäi (Jack Nicholson, su mejor interpretación en mucho tiempo) acabará loco, repudiado e incomprendido.

        El cebo es una exquisita rareza dentro de nuestro cine de los años cincuenta; El juramento, uno de los mejores films de la cinematografía norteamericana reciente: dos épocas del cine, adaptaciones muy distintas, miradas complementarias.

        El cebo está editada en DVD por Filmax.

        El juramento está editada en DVD por Warner.    

        La novela La promesa acaba de ser recuperada por Editorial Navona.