Archive for the ‘Alec Guinnes’ Tag

MUCHAS GRACIAS, MR. SCROOGE (1970) de Ronald Neame

Cuento de Navidad, de Charles Dickens, es probablemente uno de los textos literarios que más veces han sido llevados a la pantalla, acercándolo a la comedia o al terror, respetando la época que muestra o adaptándolo a nuestros tiempos, mediante la animación digital o, incluso, con los Teleñecos como protagonistas.

        Desde que la vi siendo un enano, siempre le he tenido cariño a Muchas gracias, Mr. Scrooge (Scrooge), la versión musical dirigida por Ronald Neame. Antes la pasaban por televisión casi tanto (igual es imposible) como ¡Qué bello es vivir! (It´s a wonderful life!, 1946), la obra maestra de Frank Capra, pero ya hace años que se han olvidado de ella, así que no estaría mal recuperarla para estos días. En ella encontraréis buenas canciones, una ambientación espectacular -como suele ocurrir, por otra parte, en el cine británico-, el espíritu navideño acompañado de unas gotas de miedo, y las ganas, al terminar de verla, de ser un poquito mejores. Todo ello con las enormes presencias de dos monstruos como Alec Guinnes, en el papel del fantasma de Jacob Marley, y Albert Finney, dando vida al avaro Ebenezer Scrooge.

                      Editada en DVD por Paramount.

                      ¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

UN CADÁVER A LOS POSTRES (1976) de Robert Moore

El millonario Lionel Twain invita a los mejores detectives del mundo a pasar una velada en su casa durante la cual les informa de que se va a cometer un crimen, y ofrece un millón de dólares a quien descubra al asesino. 

        Éste podría ser el trillado argumento de cualquier peliculilla de misterio, pero si quien la escribe es Neil Simon y los intérpretes son, entre otros, Peter Falk, David Niven, James Coco y Peter Sellers en el papel de unos detectives que se parecen mucho a Philip Marlowe (o Sam Spade), Nick Charles, Hércules Poirot y Charlie Chan, la cosa se convierte en ese divertidísimo desmadre titulado Un cadáver a los postres (Murder by death), una sátira de esas decepcionantes novelas de misterio en las que, tras un buen montón de páginas, resulta que cualquiera puede ser el asesino. Alec Guinnes interpretando al mayordomo ciego y llevándose a casa varios de los momentos más descacharrantes de la función, y el escritor Truman Capote haciendo sus pinitos en el cine como el millonario Lionel Twain asisten al completo desaguisado creado por esas mentes privilegiadas, que se enfrentan para saber quién encontrará la clave del enigma y, de paso, quién dirá la tontería más gorda. Aunque tampoco haría falta que hablasen mucho, porque con sus caretos ya nos llega para echarnos unas risas. 

         Aquí, la foto de grupo: lo mejor de cada casa.

                      Editada en DVD por Columbia.

OCHO SENTENCIAS DE MUERTE (1949) de Robert Hamer

En la literatura británica el asesinato y el humor han ido frecuentemente de la mano. Son muchas las novelas de misterio en las que la comedia aparece para aligerar las situaciones dramáticas y, sin ir más lejos, un grande del género como Chesterton siempre recurría a la ironía y a la paradoja para sazonar sus crímenes. El mayor ejemplo que podemos encontrar al respecto probablemente sean los dos primeros textos (el tercero ya no tiene nada de divertido), escritos en 1827 y 1829,  incluidos en Del asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas De Quincey. El título ya da una idea de por dónde van los tiros, pero valga también como ejemplo uno de sus fragmentos más populares:

“Si uno comienza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a no tener presente el Día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente.”

        Los estudios Ealing, abanderados de la comedia británica en loa años 40 y 50, dieron su particular versión del crimen con humor en Ocho sentencias de muerte (Kind hearts and coronets), la historia del repudiado Louis Mazzini, quien decidirá convertirse en el décimo Duque de Chalfont llevándose por delante a los ocho parientes de su difunta madre con mayor derecho que él al título.

        Lejos del tipo de comedia que no da tregua al espectador, de las persecuciones alocadas y los gags que invitan a la carcajada, los diálogos y las situaciones de la película buscan la sonrisa y la complicidad del espectador mediante la ironía y la doble lectura no exenta de crítica. Aquí los personajes mienten, chantajean, buscan su propio interés y hacen gala de su hipocresía sin ningún tipo de vergüenza, pero siempre con una tranquilidad, un buen gusto y una educación exquisitos. Louis Mazzini, ayudado por la providencia, consigue su propósito sin que se sospeche de él, y sólo las paradojas del destino consiguen ponerle en aprietos, pero sin dejar nunca de lado los buenos modales. Ambición y crimen, pero con estilo y guardando las apariencias.

        Y por encima de todo ahí está Alec Guinnes, uno de los más grandes actores de la historia, interpretando a los ocho miembros de la familia D´Ascoyne sentenciados a muerte. Un tour de force al alcance de muy pocos. 

                Editada en DVD por Universal.