Archive for the ‘Carol Reed’ Tag

Recordando a Maureen O’Hara

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El día 24 de este mes nos dejaba, a los 95 años, la gran Maureen O’Hara, la pelirroja irlandesa vinculada inevitablemente a las cinco películas que interpretó para John Ford, las mejores de su carrera. Aunque pueda parecer extraño al tratarse de una actriz como ella, el resto de su filmografía no ofrece demasiados grandes títulos -tres o cuatro- e incluso sería recomendable que nadie viera cartones del tamaño de Perseguido (The Fallen Sparrow, 1943) de Richard Wallace, en la que ni siquiera ella se salva.

Por fortuna, siempre podremos volver a verla en películas como las que aquí recordamos: Esmeralda, la zíngara (The Hunchback of Notre Dame, 1939) de William Dieterle, junto a Charles Laughton; ¡Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley, 1941), la primera de sus colaboraciones con Ford; Esta tierra es mía (This Land is Mine, 1943), de nuevo con Laughton, a las órdenes de Jean Renoir; Río Grande (Rio Grande, 1950) y El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), ambas de Ford y junto a John Wayne, y Nuestro hombre en La Habana (Our Man in Havana, 1959) de Carol Reed, en la que hizo pareja con Alec Guinness.

(GERMANY OUT) American movies in the 1930ies Charles Laughton and Maureen O'Hara in a scene of the movie 'The Hunchback of Notre Dame' Directed by: William Dieterle USA 1939 Produced by: RKO Pictures Vintage property of ullstein bild (Photo by ullstein bild/ullstein bild via Getty Images)

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This Land Is Mine (1943) Directed by Jean Renoir Shown from left: Charles Laughton, Maureen O'Hara, John Donat

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TODOS LOS ÁRBOLES ESTÁN DESNUDOS de Sam Shepard

El último relato de la colección El gran sueño del paraíso (Great dream of heaven, 2002), titulado Todos los árboles están desnudos, es un buen ejemplo de la narrativa de Sam Shepard: breves escenas, situaciones cotidianas, retratos de la vida de los norteamericanos en los que, entre líneas, adivinamos mucho más de lo que nos dicen las palabras, abiertas a diferentes interpretaciones.

        En este relato en concreto, asistimos al diálogo anodino y sin mucho sentido que mantiene una pareja, a través del cual, y gracias sobre todo a la última frase del narrador, vislumbramos el aburrimiento, la falta de comunicación, y el recuerdo de momentos pasados en los que los árboles estaban poblados de hojas. El relato tiene además para mí un encanto especial, ya que la conversación gira en torno al film El tercer hombre (The third man, 1949) de Carol Reed y, en especial, al plano que cierra la película, uno de los más hermosos del cine: Joseph Cotten espera en el camino a Alida Valli, espera su última oportunidad, ella pasa de largo sin mirarle, y todos los árboles están desnudos.

        “Sale de la habitación, bostezando y estirándose. Aprieto el mando y la televisión se apaga y se queda negra. Miro el camino por el que se ha alejado. El cielo se ilumina con relámpagos intermitentes a través de los grandes ventanales. Puedo ver el río tan claramente como si fuera de día. Se oyen truenos a lo lejos, en el valle. Huele a lluvia y a pescado. Los perros rascan la puerta delantera. Son cobardes cuando se trata de truenos. ¿Cuánto hace que la besé por primera vez y quién pretendía ser?”

              Traducción de Eugènia Broggi.

              Publicado por Anagrama.