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SERIE NEGRA (1979) de Alain Corneau

Antes de aventurarse a ver Serie negra (Série noire) creo que es más que conveniente conocer la novela en que está basada, Una mujer endemoniada (A Hell of a Woman, 1954), o por lo menos estar al tanto de lo que se cuece en el muy particular universo de Jim Thompson a través de alguna otra de sus obras. Tampoco estaría de más saber que el guionista del film, Georges Pérec, es otro prestigioso escritor cuyas novelas (si pueden denominarse así) son también únicas e intransferibles, y que un guión de su mano difícilmente podía dejar de ser, digamos, diferente. Y por último, ayudaría bastante haber visto Coup de torchon (1981), la adaptación que realizó Bertrand Tavernier, con Philippe Noiret e Isabelle Huppert, de 1280 almas (Pop 1280, 1964), que, sin ser tan extrema como la de Corneau, también se las trae. Si alguien, por el contrario, se mete en Serie negra con el único referente de las adaptaciones norteamericanas de Thompson o, peor aún, completamente virgen, corre el comprensible riesgo de, a los diez minutos, mandar la película al carajo pensando que le están tomando el pelo. Y no sería justo.

Un vendedor a domicilio que está como un cencerro (Patrick Dewaere, en una de esas interpretaciones histriónicas que no dejan indiferente), su pintoresca esposa, el cabrón de su jefe, un amigo boxeador aún más zumbado que él, una adolescente que apenas habla (una femme fatale distinta al personaje clásico del género) y la tía de ésta, que la obliga a prostituirse y que guarda una fortuna bajo el colchón, son los inconfundibles protagonistas de un universo completamente degradado y enfermo, de una historia negra negrísima de perdedores que se aferran a un clavo ardiendo.

        Al ritmo del jazz de Duke Ellington, con una fotografía deliberadamente sucia y unos diálogos delirantes, con espacio para el humor absurdo y sorprendente y para la excelencia (tremenda la escena del robo en casa de la niña y de su tía, que acaba como el rosario de la aurora), Serie negra resulta ser ante todo y como tantas veces -y ahí está el precioso plano final para comprobarlo- una historia de amor diferente, d´amour fou entre un peculiar vendedor maduro y una niña prostituta, pero de amor al fin y al cabo.

ANATOMÍA DE UN ASESINATO (1959) de Otto Preminger

La película que suele llevarse todos los honores en la filmografía de Preming030620071052089573er, y la única que asoma de vez en cuando por las listas de las mejores de la historia, es esa maravilla del cine negro titulada Laura (1944). Aunque me parece una de las cimas de su género, el consenso me resulta excesivo y aburrido. Preminger realizó otras magníficas películas que no tienen mucho que envidiarle, como Cara de ángel (Angel face, 1952), otro film negrísimo con un Robert Mitchum perdido por los encantos de una fatal Jean Simmons, Tempestad sobre Washington (Advise and consent, 1962), posiblemente la mejor muestra que ha dado el cine sobre los entresijos de la política norteamericana, y, sobre todo, Anatomía de un asesinato (Anatomy of a murder, 1959), para mi gusto el mayor film del género judicial junto a Testigo de cargo (Witness for the prosecution, 1957) de Billy Wilder.

        Con un guión portentoso escrito por Robert Traver, autor de la novela, y Wendell Mayes, colaborador asiduo de Preminger y que ese mismo año escribiría para Delmer Daves El árbol del ahorcado (The hanging tree); con un extraordinario, como siempre, James Stewart como abogado defensor (el duelo que mantiene en el juicio con el fiscal interpretado por George C. Scott es antológico); con la banda sonora a ritmo de jazz de Duke Ellington (quien también aparece en la película) y los títulos de crédito del gran Saul Bass (su trono es, posiblemente, el único que no se discute en la historia del cine), Preminguer consigue el que para mí es su mejor film, una obra maestra ejemplo de narrativa y ritmo cinematográficos que tuvo la mala suerte de coincidir en la entrega de Oscars con Ben-Hur, de William Wyler. Al menos el póster de la película ha sido reconocido como el mejor de la historia por la revista Premiere. Algo es algo.

                   Editada en DVD por Columbia.