Archive for the ‘Eric Ambler’ Tag

SIN CONCIENCIA (1951) de Bretaigne Windust y Raoul Walsh

Firmada en los créditos por el cineasta de origen francés Bretaigne Windust y, al parecer, dirigida en gran parte por Raoul Walsh, Sin conciencia (The Enforcer) es la única película que recuerdo de las protagonizadas por Humphrey Bogart en la que su presencia y su personaje no son de lo más destacable. Y no es que con cualquier actor de medio pelo en su lugar el resultado hubiese sido el mismo, pero creo que los mayores atractivos que nos depara el film hay que buscarlos, en esta ocasión, en otro sitio.

        Su inicio parece situarnos ante un policiaco en el que la labor de los agentes de la ley va a ser el centro de la historia y que va a derivar en un juicio con recital a cargo de Bogart, pero enseguida la película se mete de lleno en el cine negro gracias a una alambicada estructura repleta de continuos flash-backs que nos van descubriendo un argumento mucho más retorcido y siniestro de lo esperado, a una ambientación y una fotografía en blanco y negro claustrofóbicas, y a una retahíla antológica de personajes secundarios a los que la cámara define perfectamente sin apenas palabras y a los que prestan sus impagables caretos, entre otros, Zero Mostel y el gran Ted de Corsia. Estos personajes y sus malas artes (fabulosa la escena en que se dispone el asesinato en la barbería) se llevan sin dificultad el gato al agua a la espera de que aparezca de una vez el jefe de la banda, el misterioso Mendoza. A la manera del Mabuse de Fritz Lang o del Dimitrios Makropoulos escrito por Eric Ambler, Mendoza se erige en rey de la función sin necesidad de estar presente, simplemente atemorizando a todos sólo con nombrarlo, y cuando por fin se nos muestra con los rasgos de un gigante como Everett Sloane, por supuesto, no defrauda.

        Lástima que el gran duelo interpretativo entre Bogart y Sloane no aparezca por ningún lado para haber redondeado una magnífica y no muy conocida película. Y, puestos a pedir, la banda de asesinos sin escrúpulos dirigida por Mendoza podían haberle dado al menos un susto al tipo que le puso título al film en nuestro país. La única falta de conciencia que hay aquí es la suya.

                  Editada en DVD por Suevia.

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AMIGOS APASIONADOS (1949) de David Lean

La historia del cine está repleta de grandes injusticias cinéfilas, de películas relegadas a un olvido tan grande como el talento de quienes las filmaron. Amigos apasionados (The passionate friends), una absoluta maravilla del cine romántico, es una de las muchas obras maestras que realizó David Lean a pesar de su corta filmografía y, a la vez, una de las menos vistas y aún menos citadas. Quizá la razón de ese olvido sea que tiene varios aspectos en común con su hermana mayor Breve encuentro (Brief encounter, 1946), una de las mejores películas de siempre y cuya mención, como ocurre demasiado a menudo con otros films, suele barrer de un plumazo todo el cine de Lean anterior a sus grandes superproducciones.

        Adaptación de la novela homónima de Herbert George Wells (sí, el mismo de La máquina del tiempo o El hombre invisible) a cargo del gran Eric Ambler, con Ann Todd y Trevor Howard como protagonistas, el film cuenta, al igual que hacía Breve encuentro y con el mismo actor, una historia de amor adúltero, aunque aquí cobra mucho mayor protagonismo la figura del marido (inmenso, como siempre, Claude Rains), hacia quien, curiosamente, irá dirigida nuestra simpatía, y su estructura es mucho más compleja, narrando el romance a través de varios años con continuos saltos en el tiempo. Repleta de pequeños detalles memorables y de escenas de una elegancia insuperable (Ann Todd despidiéndose de Trevor Howard desde el balcón, observada por nosotros y por Claude Rains a través de las cortinas, o el instante en que ella piensa en el suicidio en el andén del metro), con tiempo incluso para un momento de puro suspense, protagonizado por Claude Rains y unos prismáticos, que habría filmado sin dudar el mejor Hitchcock, Amigos apasionados demuestra de nuevo que, desde sus inicios hasta su testamento cinematográfico con Pasaje a la India (A passage to India, 1984), David Lean fue, sencillamente, uno de los más grandes.

        Quizá sólo el nuevo aficionado al cine que viera ahora Breve encuentro Amigos apasionados, sin tener ni idea del enorme prestigio de la primera y del absurdo olvido de la segunda, podría valorar realmente si existe tanta diferencia entre ambas y hasta qué punto se ha sido injusto con esta maravillosa película.

               Editada en DVD por Filmax.