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MUERTE EN VENECIA (1971) de Luchino Visconti

Luchino Visconti fue un artista polifacético, un poeta de la imagen, y un gran director de cine, a veces. Incluso en sus grandes obras, como El gatopardo (Il gattopardo, 1963) o Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli, 1960), hay escenas en que me parece un director descuidado, poco dotado para la narración, como si determinados aspectos de la historia que cuenta no le importaran demasiado y prefiriera centrarse en capturar ciertos instantes en los que, ahora sí, da lo mejor de si mismo.

       En mi opinión, la película que mejor refleja lo malo y lo maravilloso del cine de Visconti es Muerte en Venecia (Morte a Venezia, 1971), basada en la novela de Thomas Mann La muerte en Venecia (Der tod in Venedig, 1913). Film que despierta filias y fobias a partes iguales, carente del prestigio incontestable de las dos obras maestras antes citadas, guarda, junto al gusto por un esteticismo muchas veces molesto inherente a su autor, algunos movimientos de cámara, sobre todo en su primer mitad, realmente infumables, gratuitos y que entorpecen la puesta en escena, incluido algún odioso zoom del que nadie se libraba en la época (dichosas modas).

       Junto a esto, dos de las escenas más estremecedoras que uno recuerda y que, por si solas, valen más que muchas filmografías completas. La persecución de Gustav Aschenbach (Dirk Bogarde en el papel de su vida, lo cual no es decir poco), por las calles de una Venecia enferma de peste, tras el joven Tadzio o, lo que es lo mismo, tras el ideal de belleza que ha intentado alcanzar toda su vida, hasta caer agotado, enfermo y riéndose de si mismo; y la escena final en la playa, con la silueta de Tadzio en el agua recortada en el horizonte, y Aschenbach intentando levantarse de la tumbona para ir hacia él sin conseguirlo, y muriendo mientras el tinte del cabello le resbala por el rostro y escuchamos esa maravilla que es el “adagietto” de la 5ª sinfonía de Gustav Mahler, demuestran que, a diferencia de Aschenbach, Visconti no sólo conoció la belleza, sino que, además, llegó a alcanzarla.

                                    Editada en DVD por Warner.