Archive for the ‘Guy de Maupassant’ Tag

THE PRIVATE AFFAIRS OF BEL AMI (1947) de Albert Lewin

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La gran novela de Guy de Maupassant Bel Ami (1885) ha sido llevada al cine y a la televisión en muchas ocasiones; la última, en 2012 con el título Bel Ami, historia de un seductor (Bel Ami), dirigida por Nick Ormerod y Declan Donnellan. De todas esas adaptaciones, la mejor considerada con diferencia es The Private Affairs of Bel Ami -conocida actualmente en español como La vida privada de Bel Ami o como Los asuntos privados de Bel Ami-, de Albert Lewin, director de solo seis películas cuyo refinado gusto por los textos bien escritos se hacía extensible a las imágenes con que los ilustraba.

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El protagonista de la historia es Georges Duroy -personaje hecho a la medida de George Sanders y en el que solo me imagino, a la misma altura, a James Mason-, un caradura con gran éxito entre el sexo femenino que está pasando una mala racha económica. Durante un paseo por París, se encuentra en una terraza con su antiguo amigo Charles Forestier, quien le ofrece un puesto de redactor en el periódico en que trabaja y le presenta en sociedad. A partir de aquí, Duroy -a quien en adelante se le conocerá como Bel Ami, el protagonista de una popular canción de la época- vislumbra la posibilidad de ir ascendiendo en el escalafón manipulando y destruyendo a las mujeres que se sienten atraídas por él, con el objetivo final de lograr un matrimonio de conveniencia y hacer carrera política.

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Ante un texto enorme como el de Maupassant y con un elenco impresionante de actores y actrices -junto a Sanders, John Carradine, Ann Dvorak, Angela Lansbury, Warren William y Susan Douglas, a cual mejor-, un cineasta con estilo propio no podía contentarse con poner la cámara de manera impersonal y que el diálogo y los intérpretes lograran por sí solos un film entretenido pero plano en su puesta en escena. El talento de Lewin como escritor -suyo es el guion, como el de sus otras cinco películas- y como director deja su huella a lo largo de todo el metraje, consiguiendo una adaptación ejemplar con momentos sublimes, en los que brilla especialmente la fotografía de Russell Metty, como la escena en la que, junto al lecho de un agonizante Forestier, su todavía esposa y Bel Ami planean su futuro juntos o la larga secuencia final con el duelo bajo la lluvia, uno de los más bellos jamás rodado.

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Editada por Feel Films.

 

UNA PARTIDA DE CAMPO (1936) de Jean Renoir

En el año que empieza se cumplirá el treinta aniversario de la muerte de Jean Renoir, el má12s prestigioso cineasta de la historia del cine francés ( sólo un prematuramente desaparecido Jacques Becker, aunque tuvo tiempo de dejarnos varias obras maestras, puede hacerle sombra). De entre su impresionante filmografía tres son las películas que suelen aparecer en las listas: La gran ilusión ( La grande illusion, 1937), La regla del juego ( La règle du jeu, 1939), y El río ( The river, 1950). En mi opinión se olvidan de los apenas cuarenta minutos más hermosos que filmó el director galo: Una partida de campo ( Une partie de campagne), adaptación del cuento homónimo de Guy de Maupassant.

         A partir de la visión de la naturaleza y de la relación de los personajes con ella que mostraron los pintores impresionistas franceses ( p.e. la escena de Henriette columpiándose recuerda al cuadro El columpio ( 1876), obra de Auguste Renoir, padre del cineasta), la película nos regala lo que en principio parece un cotidiano día de campo ( el momento en que abren la ventana de la posada para que entre la naturaleza es un ejemplo impresionante de puesta en escena) y que termina siendo la historia de una vida frustrada y de un amor perdido. Los momentos finales del film son inolvidables. La escena de amor junto al río; el rostro de Henriette en el momento de la entrega; el reencuentro fugaz de los amantes confesándose que siempre recordarán ese instante: secuencias que permanecerán siempre en la memoria cinéfila.  

          Como contemplar El grito de Munch; como leer Las puertas del cielo de Cortázar; como ver y escuchar a Jacques Brel cantando Ne me quitte pas, zambullirse en las imágenes de esta película supone una experiencia breve pero intensísima. Cuando el arte nos lo alcanzan las manos de genios como Renoir no son necesarios noventa minutos para amortizar el precio de la entrada.

          Editada en DVD por Filmax.

          ¡ Feliz 2009 a todos !!!!!!!!!!!!!!!