Archive for the ‘Michelangelo Antonioni’ Tag

LA ESCAPADA (1962) de Dino Risi

La colaboración entre el cineasta Dino Risi y el actor Vittorio Gassman nos dejó un buen puñado de películas que, con mayor o menor fortuna, radiografiaban la sociedad italiana satirizando muchos de sus estereotipos, algo que, por otro lado, han tenido a menudo en común la comedia italiana y la española. La escapada (Il sorpasso) es probablemente la mejor de todas, porque es divertidísima (sobre todo en su primera parte) y porque esa crítica está perfectamente integrada en la historia, sin un solo trazo grueso que la coloque por delante de los personajes y la convierta en panfletaria.

        Durante el par de días en que transcurre esta road movie a la italiana, Risi nos va mostrando la Roma de la época, sus guateques y la música que estaba de moda, las playas y los restaurantes, los turistas, los currantes y los vividores, e incluso el cine del momento, dándole tiempo, como quien no quiere la cosa, a gastar una broma sobre El eclipse (L´eclisse, 1962) que quizá a Antonioni no le hizo demasiada gracia pero a mí sí: “…eso que está de moda, la alienación. ¿Has visto El eclipse? Yo me dormí. Una buena siesta. Un buen director, Antonioni.” Y lo hace pasando paulatinamente y con una facilidad pasmosa de la comedia más delirante al drama más crudo, de la astracanada a la realidad en que la carcajada se transforma en mueca.

        Guión del propio Risi, Ruggero Maccari y Ettore Scola (que no tardaría en debutar como director con la película de episodios Con su permiso hablamos de mujeres (Se permettete parliamo di donne, 1964), otra divertida sátira en la que Gassman interpreta varios personajes) al servicio de dos actorazos como Jean-Louis Trintignat, que da vida al estudiante Roberto aunque ya había pasado de los treinta, y Vittorio Gassman. El Bruno al que interpreta (apostaría a que está detrás del taxista con el careto de Roberto Benigni que protagoniza uno de los episodios de Noche en la tierra (Night on Earth, 1991), de Jim Jarmusch) es una de sus más grandes creaciones, un divertido calavera encantado de haberse conocido, un seductor al que parece que la vida le ha sonreído pero que se nos irá revelando como un pobre bufón a la deriva, una máscara tras la que esconder el fracaso. Gassman dispara líneas de diálogo con una vitalidad y una espontaneidad apabullantes, demostrando por enésima vez que era un animal de la interpretación, uno de los más grandes. 

                 Editada en DVD por Regia Films.

EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO (1960) de Michael Powell

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Cuenta la leyenda que Lady Godiva, allá por el siglo XI, se paseó por las calles de Coventry a lomos de su caballo con su larga cabellera rubia por toda vestimenta. Todos los vecinos debían cerrar sus ventanas para no verla, pero el sastre Tom no pudo evitar echar un vistazo, tras lo cual quedó ciego. A raíz de la leyenda, en Inglaterra a un mirón se le denomina Peeping Tom.

        El mirón y aspirante a director de cine Mark Lewis (Carl Boehm), creado por Michael Powell y el guionista Leo Marks en El fotógrafo del pánico (Peeping Tom), es bastante menos inofensivo que el pobre sastre de Coventry, ya que se dedica a inmortalizar con su cámara el miedo que provoca en el rostro de sus víctimas justo antes de asesinarlas. Pero como Powell y Marks tampoco tenían nada de inocentes, El fotógrafo del pánico no es sólo una película de miedo y sobre el miedo, sino también -y ante todo- una reflexión perversa sobre el cine, sobre los directores que, a través de una cámara, captan historias ajenas, y sobre nosotros que, como espectadores -representados por el personaje de Helen (Anna Massey)-, nos asomamos a ellas.

        Destrozado en su momento por una crítica que lo consideró demasiado enfermizo y escandaloso, el film queda hoy como una de las propuestas más singulares y controvertidas de la historia del cine, repleta de detalles impresionantes -los planos de Mark mirando a través de la ventana de su vecina, o el momento en que besa el objetivo de su cámara para que guarde el inocente beso de Helen-, y a la que ni siquiera el molesto psicoanálisis, que tanto daño hizo a muchas películas, consigue perjudicar demasiado.

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        Como en el caso de su prima-hermana La ventana indiscreta (Rear window, 1954), de Alfred Hitchcock -igual de venenosa, pero con filtro-, la influencia de El fotógrafo del pánico ha sido enorme, desde Blow up (1965) -uno de los habituales tostones de Antonioni- hasta Tesis (1995), de Amenábar, pasando por el cine de Brian De Palma. Y no me extrañaría que Almodóvar la hubiese tenido en cuenta cuando planificó la escena de Los abrazos rotos (2009) en que Penélope Cruz se despide de José Luis Gómez desde una pantalla.

             Editada en DVD por Universal.