Archive for the ‘Nicholas Ray’ Tag

Adiós a Ernest Borgnine

Ayer falleció a los 95 años Ernest Borgnine, uno de los rostros más habituales y reconocibles del cine norteamericano. Curiosamente, recibió el Oscar al mejor actor principal por su papel de bonachón enamorado en Marty (1955) de Delbert Mann, pero su imagen siempre se identificará con la de personajes secundarios casi siempre violentos y a menudo malvados, como los que interpretó, por ejemplo, en las magníficas Johnny Guitar (1954) de Nicholas Ray, Conspiración de silencio (Bad day at Black Rock, 1954) de John Sturges o Sábado trágico (Violent Saturday, 1955) de Richard Fleischer.

        Aquí lo recordamos en cuatro de sus papeles más emblemáticos, en cuatro obras maestras: De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, 1953) de Fred Zinnemann, Los vikingos (The Vikings, 1958) de Richard Fleischer, Grupo salvaje (The Wild Bunch, 1969) de Sam Peckinpah y El emperador del norte (Emperor of the North, 1973) de Robert Aldrich.

Adiós a Farley Granger

El pasado domingo 27 nos dejaba, a los 85 años, el actor Farley Granger. A diferencia de lo ocurrido con el fallecimiento de Liz Taylor, los medios de comunicación apenas se han hecho eco de su desaparición, cosas de la fama y de eso que llaman glamour. Nunca me pareció un gran actor, pero varios de los grandes contaron con él para sus películas, así que al César lo que es del César.

        Aquí lo recuerdo junto a James Stewart y John Dall en La soga (Rope, 1948) de Alfred Hitchcock, con Cathy O´Donnell en Los amantes de la noche (They live by night, 1949) de Nicholas Ray, frente a Robert Walker en Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951), también de Hitchcock, y enamorando y engañando a Alida Valli en Senso (1954) de Luchino Visconti. Palabras mayores.

                                         Farley Granger

    (San José, California, 1 de julio de 1925 – Nueva York, 27 de marzo de 2011)

ESTA SALVAJE OSCURIDAD de Harold Brodkey

Tardé bastante tiempo en decidirme a leer Esta salvaje oscuridad (This wild darkness, 1996). De Brodkey conocía ya sus magníficos relatos y sus no tan conseguidas novelas, pero un ejercicio de exhibicionismo como es el relato de la propia muerte por parte de un escritor tan controvertido y narcisista no era una lectura que me sedujera demasiado. Tampoco ayudaba mucho el hecho de haber visto la puesta en escena de la enfermedad y muerte de Nicholas Ray en Relámpago sobre agua (Lightning over water, 1980), un film por momentos fascinante y sobrecogedor pero en el fondo muy discutible, dirigido por Wim Wenders, y que en cine es lo más cercano a lo que escribió Brodkey. Pero como su personalidad siempre me ha atraído y, sobre todo, algunos de sus relatos se cuentan entre mis preferidos, finalmente caí en la tentación de, al menos, echarle un vistazo al libro. Afortunadamente.

        Más allá de si lo escrito por Brodkey es totalmente sincero, y de la impostura inherente a la búsqueda de la belleza estética, cosas que a mí, como lector, me importan más bien poco, esta crónica del final de una vida, de la espera consciente de la muerte a manos de una enfermedad que va dejenerando el cuerpo y la mente, y de la dependencia total de los cuidados de su esposa, es una colección de fragmentos deslumbrantes y conmovedores, de una belleza literaria más frecuente en la poesía que en la narrativa, en los que el autor sigue mostrándose, como durante toda su vida, arrogante, rebelde y orgulloso de su pasado, de la homosexualidad por la que ha contraído el sida, y de su obra literaria, tan querida como despreciada por la crítica norteamericana.

        Probablemente el legado literario de Brodkey no sea, en su conjunto, la obra magna de la literatura norteamericana que él pretendía, ni su figura haya conseguido situarse entre las de los más grandes escritores del siglo xx (lo cual afirmaba ser, a saber si para provocar a los que no apreciaban su literatura), pero lo que sí tengo claro es que, cuando era bueno, Harold Brodkey era uno de los mejores, y las valientes y desgarradoras páginas de Esta salvaje oscuridad son buena prueba de ello.

        “El futuro es mi propiedad. La fortuna que dejaré a éste y aquél es el espacio que les dejo yéndome. Soy Harold Brodkey. (Ahora tengo celos hasta de mi nombre, de las mismas letras impresas; son unos celos leves pero me inundan y por unos segundos no sé bien qué hacer con su vivo hormigueo).

        Buena parte del tiempo no hago nada. Me tumbo en la cama o en el porche. Miro fijo a la muerte, y la muerte me mira.”

        “Es posible que uno se haya cansado del mundo -que esté cansado de los que cagan plegarias, de los que cagan poemas, cuyos rituales distraen y son simpáticos y agradables pero peor que irritantes porque carecen de realidad- y siga queriendo mucho la realidad. Uno quiere vislumbres de lo real. Dios es una inmensidad; mientras que esta enfermedad, esta muerte que está en mí, este pequeño hecho, bien concreto, pedestre, es meramente real, sin milagros ni adoctrinamientos. Estoy en una balsa desamarrada, un punto que se mueve en la blanda, fluida superficie de un río. Por todos mis pensamientos, en ondas cada vez más amplias, se extiende lo desconocido, el tenso equilibrio, los miedos y la precariedad. ¿Paz? Nunca la hubo en el mundo. Pero en viaje por las dóciles aguas, bajo el cielo, sin amarras, yo oigo ahora mi risa, primero nerviosa, luego de auténtico asombro. Me rodea por entero.”

                  Traducción de Marcelo Cohen.

                  Publicado por Anagrama.

DOBLE SESIÓN CON TOM RIPLEY: A PLENO SOL (1959) de René Clément / EL AMIGO AMERICANO (1977) de Wim Wenders

En 1955 aparece publicada la novela El talento de Mr. Ripley (The t1780801778alented Mr. Ripley), la carta de presentación del personaje seductor, culto, amante del buen vino, estafador y asesino creado por la magnífica escritora Patricia Highsmith, y que últimamente va apareciendo en alguna lista de las mejores novelas del siglo xx. Tras ella, otras cuatro obras, todas buenísimas, tienen a Tom Ripley como protagonista: La máscara de Ripley (Ripley under ground, 1970), El juego de Ripley (Ripley´s game, 1974), Tras los pasos de Ripley (The boy who followed Ripley, 1980) y Ripley en peligro (Ripley under water, 1991), todas ellas publicadas por Ed. Anagrama. Sólo la primera y la tercera han sido llevadas al cine.

        El realizador francés René Clément adapta la primera de las novelas en A pleno sol (Plein soleil), con Alain Delon en el papel de Ripley. Valiéndose de una fotografía (en color y muy pictórica, obra de Henri Decae), una música (Nino Rota), y un ritmo nada propios, a priori, de un film de intriga, y cambiando el final, que en la novela propicia la continuidad del ciclo, Clément consigue una obra maestra y su película más conocida junto a Juegos prohidos (Jeux interdits, 1951). La propia Patricia Highsmith dijo que era la mejor adaptación de una de sus obras, por encima incluso de Extraños en un tren (Strangers on a train, 1951), de Hitchcock.

        En 1999 se estrenó una versión homónima de la novela dirigida por Anthony Minghella, absolutamente plana e insulsa, en parte por contar con un imposible Matt Damon dando vida (o muerte) a Tom Ripley.

        La teamigoamericanorcera de las novelas del ciclo es adaptada por el alemán Wim Wenders en El amigo americano (Der amerikanische freund), uno de sus mejores films, en el que consigue aunar lo mejor del cine de género americano (p.e. la escena del asesinato en el tren) con el ritmo más pausado característico del cine europeo. Junto a un sorprendente Dennis Hopper interpretando a Ripley con sombrero vaquero, y a un, como siempre, magnífico Bruno Ganz, en la película aparecen en papeles secundarios Sam Fuller y Nicholas Ray, como homenaje de Wenders a unos cineastas a los que admiraba.

        Liliana Cavani dirigió una nueva adaptación de la historia, con el mismo título que la novela, estrenada en 2002. Vale la pena verla por la interpretación de John Malkovich y porque es bastante mejor que los horrores a los que nos tenía acostumbrados la directora de Portero de noche.

               A pleno sol está editada en DVD por Manga Films.

               El amigo americano está editada en DVD por Filmax.