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ENTRE SÍES Y NOES / SIN EL NOMBRE DEL PÁJARO de Ida Vitale

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Contemporánea de Juan Carlos Onetti y de Idea Vilariño; galardonada con el premio Cervantes en 2018, la poetisa uruguaya Ida Vitale continúa, por fortuna para todos, dando poética guerra a sus 98 años. Su último libro hasta hoy, publicado en 2021, se titula Tiempo sin claves. Aquí os dejo un par de los poemas incluidos en él.

ENTRE SÍES Y NOES

EN el principio fui dulce, fui obediente,

descubrí luego hartos motivos para el no.

Luego, mucho, mucho después

fue posible el sí sometido al amor,

la confianza ganada entre paredes fieles.

Pero, arco triste, a solas ya, decae.

Fuera de las ventanas y a lo lejos,

ofrece el no sus afilados dientes

a lo obtuso del mundo y sus conjuras.

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SIN EL NOMBRE DEL PÁJARO

QUÉ desolado ese piar en medio

de esta lluvia nocturna que anticipa el relámpago

y el rodar poderoso del trueno que lo sigue.

No tiene nido o ha perdido el rumbo.

Qué soledad, como de ser sin alma

o con más alma de la conveniente.

Alguien un día estará solo, oyendo

esta misma tristeza y este canto,

disperso entonces lo hoy entrelazado.

Publicado por Tusquets.

EN EL RESTAURANTE ASTORIA DE BERLÍN… / MI MUJER ME ACOMPAÑÓ A BREST… de Nazim Hikmet

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Gracias a la lectura de las memorias de Simone Signoret (entrada anterior) supe de un gran poeta turco llamado Nazim Hikmet. Aquí os dejo dos de sus poemas que más me gustan, en traducción de Fernando García Burillo.

EN EL RESTAURANTE ASTORIA DE BERLÍN…

En el restaurante Astoria de Berlín
había una camarera
una chica como una gota de plata.
Por encima de las bandejas repletas me sonreía.
Se parecía a las chicas de mi perdido país.
Pero no sé por qué
a veces tenía ojeras.

No tuve suerte
no pude sentarme en las mesas que ella atendía.

Ningún día se sentó en las mesas que yo atendía.
Era un hombre entrado en años.
Parecía como si estuviera enfermo,
tomaba comida de régimen.
Estaba muy triste y me miraba
pero no sabía alemán.
Tres meses vino a desayunar, comer y cenar,
luego desapareció.
Puede que volviera a su país
o que no volviera y haya muerto.

MI MUJER ME ACOMPAÑÓ A BREST…

Mi mujer me acompañó hasta Brest,
bajó del tren y permaneció en el andén,
fue haciéndose cada vez más pequeña
hasta que se convirtió en un grano de trigo en el azul infinito,
después ya no pude ver nada más que los raíles.

Luego, cuando llamó desde Polonia, no pude responder.
No pude preguntar: «¿Dónde estás, amada mía, dónde?»
«¡Ven conmigo!», dijo, pero no pude ir junto a ella,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, la nieve comenzó a disolverse sobre la tierra arenosa
y de repente me di cuenta de que mi mujer estaba mirándome
y me preguntaba: «¿me has olvidado?, ¿me has olvidado?»,
la primavera caminaba por el cielo con los pies descalzos y embarrados.

Luego, las estrellas bajaron a posarse en los postes de telégrafo,
la oscuridad se abatió sobre el tren como si fuera lluvia,
mi mujer permanecía al pie de los postes de telégrafo,
su corazón latía tac tac como si estuviese en mis brazos,
los postes se acercaban y pasaban, pero ella no se movía del sitio,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, de repente, me di cuenta de que hace años, hace muchos años
que vivo en este tren
-pero todavía no sé cómo y por qué lo he comprendido-
y cantando con la misma fuerza y con la misma esperanza
sigo alejándome de la ciudad y de las mujeres amadas
y su nostalgia es como una herida abierta,
mientras me acerco a algún lugar, a algún lugar.

ODAS DE RICARDO REIS de Fernando Pessoa

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image_1165_1_258071Como el propio Fernando Pessoa dejó escrito, las Odas de Ricardo Reis (Odes de Ricardo Reis) -uno de los muchos heterónimos creados por el autor portugués- representan la vertiente más epicúrea de su poesía y expresan, por medio de una voz pagana y nihilista, cómo debemos conformarnos con alcanzar una vida contemplativa de relativa calma que nos proporcione la ilusión de una libertad y una felicidad, en realidad, inalcanzables, renunciando para ello a los falsos placeres mundanos que nos engañan y nos transforman.

Aquí os dejo las odas 3 y 29, dos de mis preferidas.

Oda 3

No tengas nada en las manos

ni un recuerdo en el alma,

que cuando te pongan

en las manos el óbolo último,

al abrirte las manos

nada te caerá.

¿Qué trono quieren darte

que Átropos no te quite?

¿Qué laureles que no se mustien

en los arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te hagan

de la estatura de la sombra

que serás cuando estés

en la noche y al final del camino?

Coge las flores pero suéltalas,

de las manos apenas las miraste.

Siéntate al sol. Abdica

y sé rey de ti mismo.

Oda 29

A la patria, mi amor, prefiero rosas,

y antes magnolias amo

que fama y que virtud.

Mientras la vida no me canse, dejo

pasar por mí la vida

si sigo siendo el mismo.

¿Qué importa a aquel a quien ya nada importa

que uno pierda y otro venza,

si ha de amanecer siempre,

si cada año con la primavera

aparecen las hojas

y en el otoño cesan?

El resto, esas otras cosas que los humanos

añaden a la vida

¿qué aumentan a mi alma?

Nada, salvo la sed de indiferencia

y la blanda confianza

en la hora fugitiva.

Traducción de Ángel Campos Pámpano para Editorial Pre-Textos.

HOLLYWOOD de Bertolt Brecht / EL DESPRECIO (1963) de Jean-Luc Godard

Uno de los temas que trata la estupenda novela de Alberto Moravia El desprecio (Il disprezzo, 1954) es el conflicto de intereses que se da frecuentemente dentro del mundo del cine entre los que ponen el talento y los que aportan el dinero, personificado en la relación entre el productor Battista, el guionista Riccardo Molteni y el director Rheingold. Dicha confrontación se pone aún más si cabe de manifiesto en la adaptación de Jean-Luc Godard, El desprecio (Le mépris), sobre todo en los comentarios que hace Fritz Lang, que se interpreta a sí mismo en el papel del cineasta que va a realizar una adaptación de la Odisea, de Homero (como curiosidad, en la novela se dice del ficticio Rheingold que es un buen director, aunque no a la altura de Pabst o Lang).

En ese sentido, una de las escenas más definitorias del film es aquella en que Lang recita, en presencia del guionista, Paul Javal (Michel Piccoli), y de su esposa, Camille (Brigitte Bardot), los versos de una de las Elegías de Hollywood (Hollywood-Elegien, 1942), escritas por Bertolt Brecht durante su exilio en Estados Unidos, época en que colaboró, precisamente, con Lang en el guion de Hangmen Also Die (1943). El guiño divertido de la escena lo pone el propio Godard, travieso él, al hacer que Camille le pregunte a Lang qué es lo que acaba de recitar, a lo que el realizador germano responde que es «Hollywood, los versos de una balada del pobre B. B.»(no Brigitte Bardot, claro, sino Bertolt Brecht).

Estos son los versos escritos por el poeta y dramaturgo alemán en la traducción que aparece en la película. Brecht los escribió en relación con la meca del cine, pero podrían referirse tranquilamente al mundo del siglo XXI.

Hollywood

Cada mañana, para ganarme mi pan,

voy al mercado donde venden mentiras

y lleno de esperanza

me coloco junto a los vendedores.

EVOCACIÓN DE FEDERICO GARCÍA LORCA de Vicente Aleixandre

En su libro de prosas Los encuentros, cuya primera edición data de 1958, el poeta Vicente Aleixandre reunió las semblanzas que había escrito de varias personas a las que admiraba; entre ellas, varios poetas amigos. Una de mis preferidas, y de las más sentidas, es la «Evocación de Federico García Lorca». Si no me equivoco, es la única que está fechada, en 1937, el año siguiente al del asesinato del poeta granadino. En ella recuerda la tristeza nocturna, la soledad y el sufrimiento de Lorca, escondidos a «quienes le vieron pasar por la vida como un ave llena de colorido», y rememora el instante en que le leyó sus inacabados Sonetos del amor oscuro.

Aquí os dejo un fragmento.

Yo le he visto en las noches más altas, de pronto, asomado a unas barandas misteriosas, cuando la luna correspondía con él y le plateaba su rostro; y he sentido que sus brazos se apoyaban en el aire, pero que sus pies se hundían en el tiempo, en los siglos, en la raíz remotísima de la tierra hispánica, hasta no sé dónde, en busca de esa sabiduría profunda que llameaba en sus ojos, que quemaba en sus labios, que encandecía su ceño de inspirado. No, no era un niño entonces. ¡Qué viejo, qué viejo, qué «antiguo», qué fabuloso y mítico! Que no parezca irreverencia: sólo algún viejo «cantaor» de flamenco, sólo alguna vieja «bailaora», hechos ya estatuas de piedra, podrían serle comparados. Sólo una remota montaña andaluza sin edad, entrevista en un fondo nocturno, podría entonces hermanársele.

SONATA de Álvaro Mutis

Como la mayoría de los grandes escritores que cultivan tanto la prosa como el verso, el colombiano Álvaro Mutis es mucho más conocido por sus novelas, sobre todo por las siete cuyo protagonista es Maqroll el gaviero, que por sus estupendos poemas. Aquí os dejo «Sonata», uno de mis preferidos, perteneciente al libro Los trabajos perdidos (1965).

SONATA

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros,
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
cono tren en la noche de las páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que enjuta la fiebre de los ghettos.
A la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.

NOCHE DE RONDA de Luis Alberto de Cuenca

Hoy os dejo uno de mis poemas preferidos de Luis Alberto de Cuenca.

NOCHE DE RONDA

En otro tiempo hubieras empleado la noche

en hablarle de libros y de viejas películas.

Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas

les aburren los tipos llenos de nombres propios,

que tu bachillerato les tiene sin cuidado.

De modo que le dejas tomar la iniciativa,

desconectas y finges que escuchas sus historias,

que invariablemente -recuerdas de otras veces-

versan sobre el amor, los viajes, la dietética,

su familia, el verano, la buena forma física,

el más allá, las drogas y el arte postmoderno.

De cuando en cuando asientes, recorriendo sus ojos

con los tuyos, rozando levemente sus muslos,

y elevas a los cielos una angustiosa súplica

para que aquella farsa termine cuanto antes.

Pasarán, sin embargo, todavía unas horas

hasta que, ebria y afónica, se abandone en tus brazos

y obtengas la victoria pírrica de su cuerpo,

que, pese a los asertos de tres o cuatro amigos,

será muy poca cosa. Y, cuando esté dormida,

saldrás roto a la calle en busca de una taza

de café gigantesca, maldiciendo las copas

que arruinaron tu hígado en la estúpida noche

y pensando que, al cabo, merece más la pena

no comerse una rosca y hablarles de tus libros,

amargarles la vida con Shakespeare y con Griffith.

O buscarse una sorda para que nada falte.

 

 

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO de Edgar Allan Poe

 

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño.

Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?

Traducción de Carlos Arturo Torres

A DREAM WITHIN A DREAM (1849)

Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow —
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
Is it therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.

I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand —
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep — while I weep!
O God! Can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?

 

OZYMANDIAS de Percy Bysshe Shelley

Ozymandias, cuyo título remite al nombre griego del faraón Ramsés II, es uno de los sonetos más celebrados del poeta romántico Percy Shelley. Publicado en 1918, se ha convertido en una referencia cada vez más presente en la cultura popular, desde la novela gráfica Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, hasta el film Alien: Covenant (2017), de Ridley Scott, pasando por la serie Breaking Bad y tantos otros ejemplos. El impresionante poema nos recuerda que cualquier imperio, por poderoso e indestructible que se crea, encontrará su decadencia y acabará desapareciendo.

Ozymandias

I met a traveller from an antique land,
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,
Half sunk a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed;

And on the pedestal, these words appear:
«My name is Ozymandias, King of Kings;
Look on my Works, ye Mighty, and despair!»

Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal Wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.”

Ozymandias

Conocí a un viajero de una tierra antigua,
quien dijo: «dos enormes piernas pétreas sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño

y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones,
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras:
«Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!»

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

 

VOY A DORMIR de Alfonsina Estorni / ALFONSINA Y EL MAR de Ariel Ramírez y Félix Luna

El sábado 22 de octubre de 1938, desde la pensión de Mar del Plata en que se hospedaba, la poetisa argentina Alfonsina Estorni enviaba al diario La Nación su último poema, titulado «Voy a dormir»; tres días después, se suicidaba arrojándose al mar desde una escollera.

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

En 1969, el disco de Mercedes Sosa Mujeres argentinas incluía una de las más hermosas canciones de siempre, «Alfonsina y el mar». Con música de Ariel Rodríguez y letra de Félix Luna, que incluye algunos versos del poema, esta visión romántica del suicidio de Alfonsina según la cual la poetisa se internó caminando en el mar ha seguido interpretándose a lo largo de los años y continúa poniendo la piel de gallina.

ALFONSINA Y EL MAR

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma

Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar