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QUIZÁ NO SEA SIEMPRE ASÍ… de e. e. cummings

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Por segunda vez aparece en este blog el gran poeta norteamericano e. e. cummings (Edward Estlin Cummings), esta vez con el poema número XI del apartado “Sonetos-Irrealidades”, incluido en su libro Tulipanes y chimeneas (Tulips & Chimneys, 1923). La traducción es de José Casas.

 

quizá no sea siempre así;y digo

que si tus labios,que he amado,tocasen

los de otro,y tus fuertes queridos dedos se apoderasen

de su corazón,como del mío no hace mucho;

si tu dulce cabello descansase sobre otro rostro

en medio de un silencio como el que yo conozco,o

unas palabras grandes y retorcidas,como las pronunciadas con énfasis,

se alzasen indefensas ante el espíritu acosado;

 

si esto ocurriese,digo que si esto ocurriese-

tú,corazón mío,envíame un pequeño mensaje;

para que pueda acercarme a él,y cogiendo sus manos,

le diga,Acepta de mí toda la felicidad.

Entonces volveré la cabeza y escucharé a un pájaro

cantar terriblemente lejos en las tierras perdidas.

 

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it may not always be so;and i say

that if your lips,which i have loved,should touch

another’s,and your dear strong fingers clutch

his heart,as mine in time not far away;

if on another’s face your sweet hair lay

in such a silence as i know,or such

great writhing words as,uttering overmuch,

stand helplessly before the spirit at bay;

 

if this should be,i say if this should be-

you of my heart,send me a little word;

that i may go unto him,and take his hands,

saying,Accept all happiness from me.

Then shall i turn my face,and hear one bird

sing terribly afar in the lost lands.

LAS FORMAS de Sharon Olds

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olds1Los muertos y los vivos (The Dead and the Living, 1983) -título que recuerda, por supuesto, a las últimas líneas del más famoso relato de Joyce-, galardonado con el National Book Critics’ Circle Award for Poetry de 1984, fue el segundo libro publicado por Sharon Olds, una de las más importantes poetisas estadounidenses actuales.

Uno de los mejores poemas del libro, el titulado “Las formas” (The Forms), es un estupendo ejemplo de la poesía de esta autora: lenguaje sencillo pero muy expresivo al servicio de una imágenes duras, contundentes y, a menudo, impúdicas, apegadas siempre a la realidad política, social e incluso, como en este caso, personal.

 

LAS FORMAS

Siempre tuve la sensación de que mi madre

moriría por nosotros, se lanzaría a un fuego

para sacarnos, el pelo incandescente como

un halo, se zambulliría en el agua, su cuerpo

blanco sucumbiendo y girando lentamente,

ese astronauta cuyo cable se corta

para

perderse

en la nada. Nos habría

protegido con su cuerpo, habría interpuesto

sus senos entre nuestro pecho y el cuchillo,

nos habría metido en el bolsillo del abrigo

lejos de las tormentas. En la tragedia, el animal

habría muerto por nosotros,

 

pero en la vida tal y como era

tuvo que mirar

por ella.

Tuvo que hacer a los niños

lo que él dijera, tenía que

protegerse. En la guerra, habría

dado la vida por nosotros, te aseguro que sí,

y lo sé: soy una estudiosa de la guerra,

de hornos de gas, de asfixia, de cuchillos,

de ahogamientos, quemaduras, de todas las formas

en las que sufrí su amor.

 

THE FORMS

I always had the feeling my mother would / die for us, jump into a fire / to pull us out, her hair burning like / a halo, jump into water, her white / body going down and turning slowly, / the astronaut whose hose is cut / falling / into / blackness. She would have / covered us with her body, thrust her / breasts between our chests and the knife, / slipped us into her coat pocket / outside the showers. In disaster, an animal / mother, she would have died for us, / / but in life as it was / she had to put herself / first. / She had to do whatever he / told her to do to the children, she had to / protect herself. In war, she would have / died for us, I tell you she would, / and I know: I am a student of war, / of gas ovens, smothering, knives, / drowning, burning, all the forms / in which I have experienced her love.

 

Traducción de J. J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas.

Publicado por Bartleby Editores.

 

 

 

 

LOLITAS de Oscar Hahn

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De nuevo por aquí uno de mis poetas preferidos, el chileno Oscar Hahn, esta vez con el último y estupendo poema incluido en su libro En un abrir y cerrar de ojos (2006), galardonado con el VI Premio Casa de América de Poesía Americana.

LOLITAS

Somos los viejos locos

los viejos que nos acostamos

con muchachas 40 años menores que nosotros

los que tratamos de ignorar a la muerte

como si fuera una amante de otra época

a la cual ya no quisiéramos ver

y cruzamos muy rápido a la acera de enfrente

donde está la ninfa esperándonosoh150507

senos duros pezones rosados

y labios de la vulva frescos y rojos

no el sexo seco de la muerte

esa fruta que ya no da jugo

Y nos arreglamos el nudo de la corbata

mirándonos en la vitrina de una tienda

donde ahora vemos nuestra cara arrugada

el pelo escaso la barba canosa

entre computadoras y teléfonos celulares

y el reflejo de la muchacha que nos sonríe

con la guadaña en la mano

 

Publicado por Visor.

 

CUANDO ESTÉS VIEJA de W. B. Yeats / ATARDECER I de Nicolás Suescún

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Hace bastante tiempo descubrí esta maravilla de Yeats en el estupendo blog Cómo cantaba mayo en la noche de enero, un homenaje al buen gusto en todas las artes que podéis encontrar en los enlaces. Desde entonces pasó a ser uno de mis poemas preferidos.

La traducción es de otro estupendo poeta, el colombiano Nicolás Suescún, de quien os dejo uno de los mejores poemas.

 

CUANDO ESTÉS VIEJA
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.

Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.

E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.

 

WHEN YOU ARE OLD

When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;

How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;

And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face among a crowd of stars.

 

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ATARDECER I

Encerrado en el cerco de sus años y recuerdos

mira el cielo con sus ojos tristes.

El viento lo arrastró como un trozo de papel

por un túnel de calles interminables

y vagó como un pordiosero

entre extraños de lengua áspera.

 

Vio en los charcos la diaria y melodramática

despedida del sol,

cielos encendidos hacerse cenizas en segundos,

y hombres y mujeres mirando esos ocasos

que se apagan en el cielo

como en ellos el color de la vida.

 

Y ha visto a la luna saludar a la noche,

pálida y tímida como una virgen medrosa

atisbando al ogro por la ventana;

y diez mil estrellas parpadearle a la luna.

Ha sufrido en su cuerpo el destino de todos,

ha vivido mil muertes, ha soñado sin fin,

y ha visto los gráciles delfines en el mar,

y escuchó a las sirenas cantarle al tedio,

celebrar la pereza,

el voluptuoso canto de las olas,

el eterno descanso que prometen.

 

Y helo aquí ahora,

ocultándose en las sombras de otra noche,

contemplando la hoguera

que se extingue en sus ojos.

 

 

 

 

BIRDS IN THE NIGHT de Luis Cernuda

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De nuevo por aquí mi poeta preferido de la Generación del 27, esta vez con su homenaje a Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, incluido en su último libro Desolación de la quimera (1962).

BIRDS IN THE NIGHT

El GOBIERNO francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida

En esa casa 8 Great College Street, Camden Town, Londres,

Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,

Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,

Durante algunas breves semanas tormentosas.

Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,

Todos aquellos que fueron enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.

 

La casa es triste y pobre, como el barrio,

Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,

No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.

Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,

Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo

Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,

Bailan unos, los jóvenes, otros van a la taberna.

 

Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho

y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.

Mas podemos pensar que acaso un buen instante

Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno

Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.

Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,

En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

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Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,

Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura

De la separación, el escándalo luego; y para éste

El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres

Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas

Errar desde un rincón a otro de la tierra,

Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.

 

El silencio del uno y la locuacidad banal del otro

Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía

Su vida; Rimbaud la besa, aceptando su castigo.

Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro

Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos

En entredicho siempre de las autoridades, de la gente

Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.

 

Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarles;

Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,

Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,

Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras

Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.

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Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público

Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.

«¿Verlaine?» Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro

Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,

Igual que usted y que yo. «¿Rimbaud?» Católico sincero, como está demostrado.

Y se recitan trozos del «Barco ebrio» y del soneto a las «Vocales»

Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda

Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;

Poetas jóvenes, por todos los países, hablan mucho de él en sus provincias.

 

¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?

Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable

Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,

Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita

Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno

Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.

Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.

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YA NO… de Idea Vilariño

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Idea-Vilariño.-Poesía-completaLa poetisa Idea Vilariño fue una de las componentes de la Generación del 45 uruguaya, junto a otros grandes autores más conocidos como Emir Rodríguez Monegal, Mario Benedetti o, por supuesto, Juan Carlos Onetti, con quien mantuvo durante años una apasionada relación tras conocerse en 1950.

Cuatro años más tarde, Onetti le dedicaba Los adioses, una de sus mejores novelas, y en 1957, tras romper su relación, Idea le escribía el poema Ya no…, publicado en la colección Poemas de amor y que puede encontrarse actualmente en su Poesía completa (Lumen, 2008). Aquí os lo dejo.

YA NO…

Ya no seráIdea Vilariño

ya no

no viviremos juntos

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué

ni cómo nunca

ni si era de verdad

lo que dijiste que eraidea-onn

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.

Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya no serás para mí

más que tú.idea_fullscreen

Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.

 

LA ISLA EN EL LAGO DE INNISFREE de William Butler Yeats / EL HOMBRE TRANQUILO (1952) de John Ford / INNISFREE (1990) de José Luis Guerín

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Los cines Verdi de Barcelona se vistieron ayer de gala para el reestreno de El hombre tranquilo (The Quiet Man) aquetaci—n 1de John Ford, dándonos una oportunidad única de volver a Innisfree con copia restaurada y en pantalla grande. Buen momento, pues, para recuperar el poema de Yeats, perteneciente al libro La rosa (The Rose, 1893), que prestó su nombre al hogar de Sean Thornton y Mary Kate Danaher, el pueblo irlandés que en realidad se llama Cong y está situado en el condado de Galway.

Y ya puestos a completar el trío de ases, no está de más recordar el precioso homenaje de José Luis Guerín titulado precisamente Innisfree, un documental filmado en Cong que va más allá de las reglas del género para rastrear las huellas dejadas por el film de Ford y devolvernos toda la magia de aquella maravillosa película.

La poesía y el cine, de la mano a través de un siglo.

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LA ISLA EN EL LAGO DE INNISFREE

Me levantaré ahora e iré, iré a Innisfree,

y haré allí una humilde cabaña de arcilla y zarzas;

nueve hileras de judías tendré allí, una colmena que me dé miel

y viviré solo en un claro entre el zumbar de las abejas.

 

Y allí tendré algo de paz, pues la paz viene gota a gota

y cae desde los velos matinales a donde canta el grillo;

allí la medianoche es una luz tenue, y un cárdeno brillo el mediodía,

y colman el atardecer las alas del pardillo.

 

Me levantaré ahora e iré, pues siempre, día y noche,

oigo el rumor del lago ante la orilla;

cuando estoy en la calzada, o en las grises aceras,

lo oigo en lo más hondo de mi corazón.

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THE LAKE ISLE OF INNISFREE

I will arise and go now, and go to Innisfree,

And a small cabin build there, of clay and wattles made;

Nine bean-rows will I have there, a hive for the honey-bee,

And live alone in the bee-loud glade.

 

And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow,

Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings;

There midnight´s all a glimmer, and noon a purple glow,

And evening full of the linnet´s wings.

 

I will arise and go now, for always night and day

I hear lake water lapping with low sounds by the shore;

While I stand on the roadway, or on the pavements grey,

I hear it in the deep heart´s core.

 

Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

Publicado por Editorial Pre-Textos (2010).

ESCALOFRÍO EN LA TARDE de Eugénio de Andrade

Del poeta portugués Eugénio de Andrade (1923-2005), seudónimo de José Fontinhas, los versos de Escalofrío en la tarde, poema que pertenece al libro Los surcos de la sed (Os sulcos da sede,2001) y que puede encontrarse en la antología Todo el oro del día, a cargo de Ángel Campos Pámpano y publicada por Pre-Textos.

ESCALOFRÍO EN LA TARDE        

No sé quién, ni en qué lugar,

pero alguien se me debe haber muerto.

He sentido esa muerte en un escalofrío de la tarde.         

Algún amigo, uno de los varios

que no conozco y sólo la poesía

sustenta. Quizá la muerte fuese

otra: un pequeño reptil                                                 

al sol súbito y caliente de marzo

aplastado por un golpe certero;

un perro atropellado por un bruto

que, al volante, se cree un dios

de arrabal, con éxito seguro

entre las tres o cuatro putas de turno.

Quizá la de una estrella, porque también

ellas mueren, también ellas mueren.

 

ARREPIO NA TARDE

Não sei quem, nem em que lugar,

mas alguém me deve ter morrido.

Senti essa morte num arrepio da tarde.

Qualquer amigo, um dos vários

que não conheço e só a poesia

sustenta. Talvez a morte fosse

outra: un pequeno réptil

no sol súbito e quente de março

esmagado por pancada certeira;

um cão atropelado po um bruto

que, ao volante, se julga um deus

de arrabalde, com sucesso garantido

junto de três ou quatro putas de turno.

Talvez a de uma estrela, porque também

elas morrem, também elas morrem.

CANCIÓN PARA BILLIE HOLIDAY de Langston Hughes

Langston Hughes (1902-1967) fue, en palabras del gurú de la crítica literaria Harold Bloom, “la figura más representativa de la cultura de la América negra”. Dramaturgo, narrador, ensayista y, sobre todo, poeta, sus versos fueron traducidos por Borges y por Nicolás Guillén en los años treinta. Durante la Guerra Civil trabajó de corresponsal en nuestro país, al que dedicó varios poemas, y aquí conoció a nuestros mejores poetas del momento y se enamoró del flamenco. Su poesía, de verso libre y sencillo, se inspiró tanto en la obra de Walt Whitman como en la música popular negra.

 

        El poema Canción para Billie Holiday (Song for Billie Holiday), dedicado a su amiga y gran dama del jazz, cuya vida estuvo trágicamente marcada por su adicción al alcohol y las drogas, pertenece al libro Billete de ida (One Way Ticket, 1949). En España se incluyó en la antología titulada Blues (2004), publicada por Pre-Textos, en edición a cargo de Maribel Cruzado.

CANCIÓN PARA BILLIE HOLIDAY          

¿CÓMO aliviar a mi corazón                                 

     De la canción                                                                

     Y de la tristeza?                                                           

¿Cómo aliviar a mi corazón                                    

     Sino con la canción                                                 

     De la tristeza?                                                              

¿Cómo aliviar a mi corazón                                    

     De la tristeza                                                                 

     De la canción?                                                          

No me habléis de la pena                                       

Empolvada en su pelo,                                            

O el polvillo en los ojos                                           

Que al azar sopló el viento.                                    

La pena de la que hablo                                          

La empolva el desconsuelo.                                  

Trompeta con sordina,                                          

Aire caliente y frío cobre.                                     

Amarga televisión enturbiada                              

Por un sonido que oscila…                                     

      ¿Dónde?       

                                                                    

SONG FOR BILLIE HOLIDAY

WHAT can purge my heart

    Of the song

    And the sadness?

What can purge my heart

    But the song

    Of the sadness?

What can purge my heart

    Of the sadness

    Of the song?

Do not speak of sorrow

With dust in her hair,

Or bits of dust in eyes

A chance wind blows there.

The sorrow that I speak of

Is dusted with despair.

Voice of muted trumpet,

Cold brass in warm air.

Bitter television blurred

By sound that simmers-

    Where?

EL DESENCANTO (1976) de Jaime Chávarri

A pesar de que, al parecer, la censura aún tuvo tiempo de actuar sobre algunos fragmentos en los que aparece Leopoldo María, Jaime Chávarri consiguió con El desencanto el documento más descarnado de nuestro cine, un álbum de fotos al desnudo en el que Juan Luis, Leopoldo María y José Moisés (apodado “Michi” por sus hermanos) Panero, junto a su madre Felicidad Blanc, pasan revista a los años negros de la época franquista que pasaron conviviendo con su autoritario padre Leopoldo, poeta cercano al Régimen y fallecido en 1962, con quien saldan cuentas alejándose de las falsas apariencias y la hipocresía, con una terrible sinceridad y una total ausencia de pudor que muestran sin tapujos sus particulares y enfrentadas personalidades.

        Poesía y autodestrucción como formas de vida, pornografía de los sentimientos, antecesora en cierta forma, y salvando las abismales distanciales, de las innumerables paradas de montruos que circulan por televisión, El desencanto es una película de culto con todas las letras, una rara avis de nuestro cine que tuvo su continuación, ya fallecida Felicidad Blanc, en Después de tantos años (1994), dirigida por Ricardo Franco.

              Editada en DVD por Manga Films.