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SONATA de Álvaro Mutis

Como la mayoría de los grandes escritores que cultivan tanto la prosa como el verso, el colombiano Álvaro Mutis es mucho más conocido por sus novelas, sobre todo por las siete cuyo protagonista es Maqroll el gaviero, que por sus estupendos poemas. Aquí os dejo “Sonata”, uno de mis preferidos, perteneciente al libro Los trabajos perdidos (1965).

SONATA

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros,
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
cono tren en la noche de las páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que enjuta la fiebre de los ghettos.
A la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.

NOCHE DE RONDA de Luis Alberto de Cuenca

Hoy os dejo uno de mis poemas preferidos de Luis Alberto de Cuenca.

NOCHE DE RONDA

En otro tiempo hubieras empleado la noche

en hablarle de libros y de viejas películas.

Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas

les aburren los tipos llenos de nombres propios,

que tu bachillerato les tiene sin cuidado.

De modo que le dejas tomar la iniciativa,

desconectas y finges que escuchas sus historias,

que invariablemente -recuerdas de otras veces-

versan sobre el amor, los viajes, la dietética,

su familia, el verano, la buena forma física,

el más allá, las drogas y el arte postmoderno.

De cuando en cuando asientes, recorriendo sus ojos

con los tuyos, rozando levemente sus muslos,

y elevas a los cielos una angustiosa súplica

para que aquella farsa termine cuanto antes.

Pasarán, sin embargo, todavía unas horas

hasta que, ebria y afónica, se abandone en tus brazos

y obtengas la victoria pírrica de su cuerpo,

que, pese a los asertos de tres o cuatro amigos,

será muy poca cosa. Y, cuando esté dormida,

saldrás roto a la calle en busca de una taza

de café gigantesca, maldiciendo las copas

que arruinaron tu hígado en la estúpida noche

y pensando que, al cabo, merece más la pena

no comerse una rosca y hablarles de tus libros,

amargarles la vida con Shakespeare y con Griffith.

O buscarse una sorda para que nada falte.

 

 

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO de Edgar Allan Poe

 

UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño.

Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?

Traducción de Carlos Arturo Torres

A DREAM WITHIN A DREAM (1849)

Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow —
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
Is it therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.

I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand —
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep — while I weep!
O God! Can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?

 

OZYMANDIAS de Percy Bysshe Shelley

Ozymandias, cuyo título remite al nombre griego del faraón Ramsés II, es uno de los sonetos más celebrados del poeta romántico Percy Shelley. Publicado en 1918, se ha convertido en una referencia cada vez más presente en la cultura popular, desde la novela gráfica Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, hasta el film Alien: Covenant (2017), de Ridley Scott, pasando por la serie Breaking Bad y tantos otros ejemplos. El impresionante poema nos recuerda que cualquier imperio, por poderoso e indestructible que se crea, encontrará su decadencia y acabará desapareciendo.

Ozymandias

I met a traveller from an antique land,
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,
Half sunk a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed;

And on the pedestal, these words appear:
“My name is Ozymandias, King of Kings;
Look on my Works, ye Mighty, and despair!”

Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal Wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.”

Ozymandias

Conocí a un viajero de una tierra antigua,
quien dijo: «dos enormes piernas pétreas sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño

y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones,
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

 

VOY A DORMIR de Alfonsina Estorni / ALFONSINA Y EL MAR de Ariel Ramírez y Félix Luna

El sábado 22 de octubre de 1938, desde la pensión de Mar del Plata en que se hospedaba, la poetisa argentina Alfonsina Estorni enviaba al diario La Nación su último poema, titulado “Voy a dormir”; tres días después, se suicidaba arrojándose al mar desde una escollera.

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

En 1969, el disco de Mercedes Sosa Mujeres argentinas incluía una de las más hermosas canciones de siempre, “Alfonsina y el mar”. Con música de Ariel Rodríguez y letra de Félix Luna, que incluye algunos versos del poema, esta visión romántica del suicidio de Alfonsina según la cual la poetisa se internó caminando en el mar ha seguido interpretándose a lo largo de los años y continúa poniendo la piel de gallina.

ALFONSINA Y EL MAR

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma

Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

 

CUANDO SIENTO EL TEMOR DE QUE MI VIDA ACABE de John Keats

                  Here Lies One

    Whose Name Was Writ in Water

Este precioso epitafio está escrito en la tumba del gran poeta romántico John Keats, situada en Roma, donde vivió los últimos años de su corta vida. En la capital italiana, junto a la Piazza di Espagna, se puede visitar la casa donde vivió, convertida en museo dedicado a su obra y a la de su contemporáneo y admirador Percy Shelley, quien le dedicó la elegía Adonaïs (1921).

Aquí os dejo, en inglés y en castellano, uno de mis poemas preferidos de “alguien cuyo nombre fue escrito en el agua”. La traducción es de Alejandro Valero para el libro Odas y sonetos, publicado por la editorial Hiperión (nombre que corresponde, por cierto, al título de uno de los poemas extensos de Keats). Como curiosidad, el poema es recitado en una escena de La piel fría (Cold Skin, 2017), de Xavier Gens, adaptación más que correcta de la estupenda novela homónima de Albert Sánchez Piñol.

Cuando siento el temor de que mi vida acabe

sin que mi pluma espigue mi fecundo cerebro,

sin que pilas de libros con caracteres guarden,

como ricos graneros, el grano madurado;

cuando observo en el rostro de la noche estrellada

vastos, nublados símbolos de un romance sublime,

y pienso que no pueda vivir para rastrear

sus sombras con la mano mágica del destino;

y cuando siento, hermosa criatura de un instante,

que ya nunca podré volver a ver tu imagen,

ni disfrutar tampoco del poderío idílico

del amor instintivo; entonces, en la orilla

del ancho mundo quedo solitario, y medito

hasta que amor y gloria naufragan en la nada.

When I have fears that I may cease to be

Before my pen has gleaned my teeming brain,

Before high-pilèd books, in charactery,

Hold like rich garners the full-ripened grain;

When I behold, upon the night’s starred face,

Huge cloudy symbols of a high romance,

And think that I may never live to trace

Their shadows, with the magic hand of chance;

And when I feel, fair creature of an hour!

That I shall never look upon thee more,

Never have relish in the faery power

Of unreflecting love ! – then on the shore

Of the wide world I stand alone, and think

Till love and fame to nothingness do sink.

 

 

DE AMICITIA / DESPUÉS DE HABERME DICHO MUCHAS VECES… de Julio Martínez Mesanza

Del gran poeta de la generación de los 80 Julio Martínez Mesanza, aquí os dejo dos breves poemas que me encantan pertenecientes a su obra Europa (1983-1986).

De amicitia

A José del Río Mons

Si tuviese al justo de enemigo,
sería la justicia mi enemiga.
A tu lado en el campo victorioso
y junto a ti estaré cuando el fracaso.
Tus palabras tendrán tumba en mi oído.
Celebraré el primero tu alegría.
Aunque el fraude mi espada no consienta,
engañaremos juntos si te place.
Saquearemos juntos si lo quieres,
aunque mucho la sangre me repugne.
Tus rivales ya son rivales míos:
mañana el mar inmenso nos espera.

Después de haberme dicho muchas veces…

Después de haberme dicho muchas veces
que debía mirar de otra manera
las cosas, y que a nada conducía,
o tan sólo a pobreza y paranoia,
hacer frente al poder organizado
de los inicuos, tomo nuevamente
las armas y, en constante desacuerdo
con el mundo, me enfrento al sincretismo,
a toda ambigüedad y a la tibieza.

AFTER SUCH PLEASURES de Julio Cortázar

Como ocurre con buena parte de los narradores que también escriben versos, la estupenda poesía de Julio Cortázar siempre ha permanecido en un segundo término tras sus novelas y sus cuentos. Para recordarla, aquí os dejo “After such pleasures”, uno de mis poemas preferidos del último libro del gran escritor argentino, Salvo el crepúsculo (1984), que toma su título de los versos del poeta japonés del siglo XVII Matsuo Basho: “Ah, este camino/que nadie recorre/salvo el crepúsculo”.

After such pleasures

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas
ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

TENGO UN AMIGO de Daniel Viglietti

Tras la noticia de su fallecimiento, el lunes 30 de octubre, hoy es día para volver a escuchar a Viglietti; a escucharlo y a leerlo, porque las letras de sus canciones también son poesía, también literatura.

Aquí os dejo la letra de “Tengo un amigo”, uno de los mejores temas del estupendo álbum titulado Esdrújulo (1993).

TENGO UN AMIGO

Tengo un amigo allá adentro,                                                                           
más allá de la piel o la mentira,
un amigo prisionero que postergo,
un espejo que nublo con mi olvido,
un otro que soy yo y no reconozco.

Tengo un amigo allá adentro,
más allá de la cárcel de mi pecho,
el inquieto compañero postergado,
mi querido socialista del adentro,
mi libertario maniatado.

Le pongo cerrojos y candados
mientras canto libertades y mañanas,
ay, mi tierno espejo prisionero,
a veces yo lo empaño de mis odios,
lo torturo de mi olvido, lo abandono.

Y voy con otros a la calle
mientras dejo encerradas las verdades
del amigo prisionero que conoce
que en el fondo lo llamo y lo reclamo
como único posible compañero,

como llave de otros cuerpos,
como puente hacia tu mano.
Tengo un amigo tan frágil allá adentro
que si sigo cantando se me muere.

Esta vez si me callo es por la vida.

EN LA BELLEZA CREADA POR OTROS de Adam Zagajewski

El ensayista, novelista y, sobre todo, poeta Adam Zagajewski ha sido galardonado con el Princesa de Asturias de las Letras 2017. Merecidísimo premio. Aquí os dejo uno de mis poemas preferidos, que versa sobre uno de los temas recurrentes del autor. De hecho, su libro de memorias de 1985 lleva por título En la belleza ajena.

EN LA BELLEZA CREADA POR OTROS

Sólo en la belleza creada
por otros hay consuelo,
en la música de otros y en los poemas de otros.
Sólo otros nos salvan,
aunque la soledad sepa a
opio. Los otros no son el infierno,
si se les ve temprano, con sus
frentes puras, lavadas por sueños.
Por eso me pregunto qué
palabra debería utilizarse, “él” o “tú”. Cada “él”
es una traición a un cierto “tú” pero
a cambio el poema de alguien
ofrece la fidelidad de un grave diálogo.