Archive for the ‘Richard Fleischer’ Tag

Adiós a Ernest Borgnine

Ayer falleció a los 95 años Ernest Borgnine, uno de los rostros más habituales y reconocibles del cine norteamericano. Curiosamente, recibió el Oscar al mejor actor principal por su papel de bonachón enamorado en Marty (1955) de Delbert Mann, pero su imagen siempre se identificará con la de personajes secundarios casi siempre violentos y a menudo malvados, como los que interpretó, por ejemplo, en las magníficas Johnny Guitar (1954) de Nicholas Ray, Conspiración de silencio (Bad day at Black Rock, 1954) de John Sturges o Sábado trágico (Violent Saturday, 1955) de Richard Fleischer.

        Aquí lo recordamos en cuatro de sus papeles más emblemáticos, en cuatro obras maestras: De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, 1953) de Fred Zinnemann, Los vikingos (The Vikings, 1958) de Richard Fleischer, Grupo salvaje (The Wild Bunch, 1969) de Sam Peckinpah y El emperador del norte (Emperor of the North, 1973) de Robert Aldrich.

AMADOR (1964) de Francisco Regueiro

En la filmografía de Francisco Regueiro están algunas de las películas más originales, heterodoxas, y con más mala baba del cine español, como demuestra, sin ir más lejos, Madregilda (1993), posiblemente su obra más conocida. Y dentro de esa filmografía a contracorriente encontramos pequeñas joyas como Amador, la historia de un tipejo sin oficio ni beneficio, un niño grande que está como un cencerro y que abandona a su mujer y a su hijo obsesionado por casarse con una millonaria. Mientras dura su desorientada búsqueda, vive de los favores de una tía que también tiene lo suyo (impagable la escena en que lo baña como a un bebé) y de lo que roba a las mujeres que se le acercan, a las que asesina con una navaja.

        La película pasa de puntillas sobre la investigación criminal y sobre las escenas violentas, resueltas de un plumazo, y se centra en el retrato de un desequilibrado que no sabe si va o viene y cuyos pensamientos vamos conociendo a través de su propia voz en off, interpretado por un Maurice Ronet cuya mirada me recuerda a veces a la de Tony Curtis dando vida a Albert De Salvo en El estrangulador de Boston (The Boston strangler, 1968), una de las obras maestras de Richard Fleischer.

        Sin ser una película redonda (su duración me parece excesiva y la voz en off, en ocasiones, entorpece el ritmo y le da un excesivo tono literario), Amador es más que recomendable para los aficionados a las rarezas y las obras de culto del cine español, y es ideal para una doble sesión junto a otra película de 1964 a la que también hay que dar de comer aparte: El extraño viaje, la obra maestra de Fernando Fernán-Gómez.

             Editada en DVD por Filmax.

EL CARNICERO (1969) de Claude Chabrol

Crítico de la revista cahiers du cinéma, cineasta de la nouvelle vague, amantbouchere de la buena comida y el buen vino, y admirador de Hitchcock y Lang, Claude Chabrol continúa hoy en día al pie del cañón, estrenando nueva película cada dos o tres años. Las dos últimas, Borrachera de poder (L´ivresse du pouvoir, 2006) y Una chica cortada en dos (La fille coupée en deux, 2007) -cuyo argumento, basado en un hecho real, ya había sido llevado al cine por Richard Fleischer en la magnífica La muchacha del trapecio rojo (The girl in the red velvet swing, 1955)-, no son de lo mejor de su filmografía, pero de uno de los grandes del cine que aún quedan en activo siempre se puede esperar que vuelva a sorprendernos.

        La que sí es realmente buena, y además muestra varias de las constantes del mejor cine de Chabrol, es El carnicero (Le boucher), retrato de la relación entre el carnicero (Jean Yanne) y la maestra (Stephane Audran) de un pequeño pueblo cuya rutinaria vida se ve alterada por el asesinato de varias chicas.

       A Chabrol no le interesa demasiado mostrar la violencia de los asesinatos ni la investigación policial (no es ésta una película de misterio, aunque en algunos momentos se recurra a él), sino el encuentro entre dos personas que tienen en común la soledad, la incomunicación, y el recuerdo de pasadas experiencias que les han dejado marcados, y que descubren el uno en el otro alguien en quien apoyarse. Como en la literatura de Georges Simenon -a quien Chabrol adaptó en Los fantasmas del sombrerero (Les fântomes du chapelier, 1982) y Betty (1992)- en El carnicero el crimen actúa como detonante, alterando la vida cotidiana de una comunidad, recuperando los fantasmas de un pasado que parecía olvidado, y mostrando la verdadera cara de las relaciones humanas.

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        Tras quince portentosos minutos en que pasamos por el terror y el drama sin que Chabrol apenas varíe el ritmo inicial tan característico de su cine, la película termina con uno de esos planos que hacen grande a un cineasta, y que muestra como pocos, a través del rostro de Stephane Audran, el desconcierto y la soledad de un personaje.

              Editada en DVD por Suevia.