Archive for the ‘Ridley Scott’ Tag

EL FUEGO DE LOS DIOSES (y 3): de pistoleros calvos a batallas televisivas

Antes de encarar la etapa crucial de la relación entre el cine y la inteligencia artificial, que arranca en los años 80 y llega hasta nuestros días, en la década de los 70 nos encontramos con dos films que, sin ser nada extraordinario, se han ido convirtiendo en películas de culto y siguen dando lugar a diversas secuelas y remakes que aprovechan la plena actualidad del tema.

En 1973, Almas de metal (Westworld), dirigida por Michael Crichton a partir de su propia novela, nos propone la visita a un parque de vacaciones en el que podemos revivir la Roma clásica, la Edad Media o el Oeste americano acompañados por robots que actúan como figurantes. Pero estos empiezan a descontrolarse y a asesinar a los visitantes, en especial un despiadado pistolero robótico con el careto de Yul Brynner.

En 1975, Las esposas de Stepford (The Stepford Wives), adaptación de la novela de Ira Levin a cargo de Bryan Forbes, mezcla la ciencia-ficción, el terror y la sátira social trasladándonos a una localidad de Estados Unidos en la que las mujeres se comportan, sospechosamente, como perfectas amas de casa siempre al servicio de sus maridos.

Y así llegamos a 1982, a Ridley Scott y a Philip K. Dick, a una obra maestra seminal en muchos aspectos titulada Blade Runner y a un Nexus 6 con los mismos miedos, las mismas preguntas y los mismos sentimientos que los humanos y que eliminará a su creador, a su padre y su Dios, cuando este, casi bíblicamente, lo abandone. Ciencia-ficción y cine negro, filosofía y religión, recuerdos que desaparecen como lágrimas en la lluvia para que el tema de la inteligencia artificial en el cine llegue a su mayoría de edad.

Desde entonces y hasta hoy, multitud de películas de toda condición que han abundado en el tema incidiendo en alguno de sus muchos y diferentes aspectos: de D. A. R. Y. L (1985), de Simon Wencer, hasta la imprescindible y repleta de reminiscencias religiosas Ex Machina (2015), de Alex Garland, pasando por El hombre bicentenario (Bicentennial Man, 1999) -Isaac Asimov según Chris Columbus-; la adaptación de Brian Aldiss por parte de Spielberg I. A. Inteligencia Artificial (A. I. Artificial Intelligence, 2001) -una obra maestra ya desde su poster-; Yo, Robot (I, Robot, 2004) -Asimov según Alex Proyas-; Wall.E (2008), de Andrew Stanton; Eva (2011), de Kike Maíllo; Her (2013), de Spike Jonze, o Transcendence (2014), de Wally Pfister, un pestiño desde el punto de vista cinematográfico pero que apunta un aspecto interesante: la creación de un nuevo dios tecnológico que, a su vez, perfeccione a los humanos.

Y así, a la espera de la nueva aportación al asunto que nos proporcione ya mismo la esperada serie de televisión, basada en la novela homónima de Neil Gaiman, American Gods (2017) -en la que parece que asistiremos a un enfrentamiento entre los dioses mitológicos y los tecnológicos-, podemos seguir reflexionando sobre si creernos dioses creadores de vida inteligente a nuestro servicio o sabernos humanos débiles e imperfectos a la busca de un nuevo Dios que escuche por fin nuestra llamada. En ambos casos, con sus ventajas y sus peligros, por supuesto y como siempre, a nuestra imagen y semejanza.

Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo.

Gustave Flaubert

 

 

 

 

 

 

 

DE REPLICANTES CINÉFILOS

Pocas películas en la historia del séptimo arte han alcanzado el estatus de mito 84-8310-504-7_bigcinematográfico, de película de culto, de referencia artística, tan rápidamente como Blade Runner (1982), de Ridley Scott. Quizá sea la única que lo consiguió en tan poco tiempo tras pasar de puntillas por las salas de cine, fracasar en taquilla, y ser vapuleada por gran parte de la crítica.

        Ya en 1988, tan sólo seis años después de su estreno, cuando ya había sido revitalizada pero aún no gozaba de la inmunidad que lograría más tarde, fruto en gran parte del nuevo montaje estrenado en 1992, (que a muchos les gusta menos que el primero pero que, indudablemente, aporta elementos esenciales a la historia), se le dedicaban al film monográficos como el que llevó a cabo un grupo de escritores, críticos, diseñadores, arquitectos, etc, cinéfilos y admiradores de la película todos ellos, bajo el título Blade Runner AA.VV

        Lejo258318_1010_as de pretender ser un estudio exhaustivo, los artículos y piezas de ficción que, con la firma de Cabrera Infante, José Luis Guarner, Rafael Argullol, Fernando Savater, entre otros (presentándose a sí mismos como replicantes),componen la obra, suponen un personal homenaje que nos descubre muchas de la claves de la película: sus referencias mitológicas y religiosas; su filosofía sobre el tiempo y la inmortalidad, sobre la vida y la muerte; su concepción de la arquitectura y el diseño futuros; las influencias literarias y cinematográficas que recoge (la novela negra, el cine expresionista alemán de Fritz Lang), etcétera.

        Por supuesto, la posibilidad (o seguridad) de que Deckard sea un replicante, y la enorme huella que ha ido dejando el film posteriormente en el cine y la publicidad, son elementos que llegarían tiempo después para hacer correr más litros de tinta.

           Publicado por Ed. Tusquets (Fábula)