Archive for the ‘Serge Reggiani’ Tag

EL CONFIDENTE (1962) de Jean-Pierre Melville

Muchas de las grandes películas del género negro nos cuentan las desventuras de unos personajes, generalmente al margen de la ley, que llevan su destino escrito en la frente, perdedores con tintes trágicos amarrados a la ley de Murphy, a la mala pata. En mi opinión, la gran obra maestra de la fatalidad en el cine negro norteamericano es La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950) de John Huston, film aderezado por el romanticismo y la comprensión o simpatía por sus personajes tan presentes en el cine de su autor. Mucho más fría y distante, sin buscar nunca nuestra complicidad con los protagonistas, su equivalente en el cine francés sería El confidente (Le Doulos), uno de los monumentos que filmó Jean-Pierre Melville.

        Con Serge Reggiani y Jean-Paul Belmondo llenando la pantalla y una fotografía en blanco y negro, a cargo de Nicholas Hayer, de las que quitan el hipo, El confidente es un tratado insuperable sobre la traición y la mentira habitado por unos personajes que no se fían ni de su sombra y por otros que en realidad no son lo que parecen, y cuya naturaleza, unida a la dichosa fatalidad, les llevará a un inevitable final en el que no se libra ni el apuntador y que tiene todos los elementos de la tragedia clásica.

       

 La película es además una sucesión de momentos para el recuerdo, desde la larga secuencia inicial, con Maurice, el personaje interpretado por Reggiani, mirándose en el espejo roto -que lo unirá en el tiempo a Silien (Belmondo) en un plano similar- y el sorprendente asesinato, pasando por la primera aparición de Silien, sin que veamos su rostro, en el umbral de una puerta, hasta el fragmento final en el que Maurice camina bajo la lluvia hacia su destino, hacia una de las grandes escenas del género, que probablemente tuvo en cuenta Tarantino a la hora de rodar el final de Reservoir Dogs (1992), lo cual creo que demuestra que la huella de Melville está mucho más presente en la obra de cineastas posteriores que en la memoria de los espectadores.

LA GRAN GUERRA (1959) de Mario Monicelli

1337581693-49-la-grande-guerraMientras el cine de Fellini, Visconti, Rossellini o De Sica acaparaba el prestigio -muchas veces merecido- y los puestos de honor en las listas de las grandes películas, la comedia italiana iba produciendo un sinfín de maravillosas historias. Magníficos directores, guionistas de inacabable imaginación, y una lista infinita de prodigiosos actores principales y secundarios consiguieron que desde hace ya tiempo la comedia -acompañada a menudo de una gran carga crítica más o menos obvia- sea considerada por muchos el género por antonomasia de la cinematografía italiana, con el gran Nanni Moretti como actual heredero.

Uno de los grandes cultivadores de este género fue Mario Monicelli, quien después de hacer la insuperable Rufufú (I soliti ignoti, 1958), consiguió con La gran guerra (La grande guerra), producida por Dino de Laurentiis, otra de sus mejores y más divertidas películas. Cuenta las andanzas de dos pícaros (Vittorio Gassman y Alberto Sordi, nada menos) que, a pesar de sus intentos por librarse, acaban enrolados en el ejército italiano durante la I Guerra Mundial. Su cobardía, sus engaños, sus escaqueos y sus peleas dan lugar a situaciones y diálogos absolutamente descacharrantes, sobre todo de parte de un Gassman que es capaz de ensombrecer a cualquier actor que le acompañe. Pero en el tramo final del film, y sin perder de vista la comicidad, ahora más ligera, los horrores de la guerra y la pérdida de los compañeros hacen que el drama pase a ocupar un primer plano, y les da la oportunidad a nuestros dos personajes de actuar con valor por primera vez y convertirse en anónimos héroes.

La_grande_guerra_-_Sordi_Gassman

Y si a alguien le apetece doble ración casera, puede continuar con Todos a casa (Tutti a casa, 1960) de Luigi Comencini, también producida por de Laurentiis. Ambientada ésta en la II Guerra Mundial, es otra magnífica película que combina la comedia y el drama, con Alberto Sordi acompañado esta vez por Serge Reggiani.

Editada en DVD por Sogemedia.