Archive for the ‘Vittorio Gassman’ Tag

EL ESTAFADOR (1960) de Dino Risi

il_mattatore_cecchigori_olivetti_arDe nuevo por aquí el gran Dino Risi con otra de sus divertidísimas películas, con otra demostración de que la comedia italiana merece un capítulo aparte en la historia del cine y de que es uno de los remedios infalibles para olvidarse durante un rato de la que nos está cayendo, y más si al frente de la fiesta está, como tantas veces, el insustituible Vittorio Gassman.

En El estafador (Il Mattatore) Gassman interpreta a Gerardo, un actor de poca monta que de vez en cuando participa en pequeñas estafas para sobrevivir. Tras una de ellas acaba en la cárcel, donde conoce a unos cuantos profesionales de la vida fácil -entre ellos, el encarnado por Peppino de Filippo, otro monstruo de la comedia demasiado olvidado- con los cuales aprenderá el oficio, convirtiéndose con el tiempo en todo un experto en engañar al prójimo.

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El film es una sucesión de episodios desternillantes por los que va desfilando toda una galería de personajes de la sociedad italiana de la época, a los que Gassman despluma sin contemplaciones planeando sus estafas de manera cada vez más retorcida, imaginativa y sorprendente, aprovechando a menudo la propia avaricia y ambición de los engañados, lejos del modelo de ciudadano ejemplar.

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Aunque el El estafador es, de principio a fin, una comedia pura en la que no aparece la otra cara de la farsa, el contrapunto dramático al que recurre Risi en otras ocasiones, la crítica hacia una sociedad viciada y corrompida siempre está presente, aunque sea de manera más ligera, escondida tras las carcajadas y tras, esta vez, un final feliz.

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Editada en DVD por DeAPlaneta.

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MONSTRUOS DE HOY (1963) de Dino Risi

i-mostri-di-dino-risi-L-241N6xDurante los años sesenta comenzaron a proliferar en la comedia italiana las películas divididas en breves episodios. Interpretadas por los más grandes actores del momento, generalmente dando vida a varios personajes cada uno, se servían de un humor bastante bestia e irreverente para poner patas arriba todos y cada uno de los estamentos de la sociedad de la época.

El film canónico de este subgénero es Monstruos de hoy (I mostri) de Dino Risi, escrito por el propio director en colaboración con Elio Petri y Ettore Scola, entre otros. Veinte episodios para sonreír, reír a carcajadas y algo más, que tuvieron su continuación en ¡Que viva Italia! (I nuovi mostri, 1973), dirigida por Risi, Scola y Mario Monicelli.

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Desde el pobre de solemnidad que en lugar de pagar al médico de sus hijos se gasta el dinero en el fútbol (impagable ver a Gassman celebrando un gol a grito pelado) o el pícaro que pide limosna engañando a la gente, hasta el clero, los políticos, la policía y los abogados, Monstruos de hoy no deja piedra sobre piedra. Su humor negro de trazo grueso se posa sobre la mentira, la hipocresía, la vagancia, la incultura, sobre cada una de las lacras presentes en las personas, sea cual sea su posición social.

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Y, de postre, un último episodio que deja huella, una pequeña obra maestra titulada El noble arte, una crítica feroz al negocio del boxeo en la que Gassman y Tognazzi, impresionantes, comienzan divirtiéndonos y terminan helándonos la sonrisa en la boca. Una comedia que termina en drama con la que Risi nos advierte de que, en el fondo, nos estamos riendo de cosas muy serias.

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Editada en DVD por Tribanda.

LA ESCAPADA (1962) de Dino Risi

La colaboración entre el cineasta Dino Risi y el actor Vittorio Gassman nos dejó un buen puñado de películas que, con mayor o menor fortuna, radiografiaban la sociedad italiana satirizando muchos de sus estereotipos, algo que, por otro lado, han tenido a menudo en común la comedia italiana y la española. La escapada (Il sorpasso) es probablemente la mejor de todas, porque es divertidísima (sobre todo en su primera parte) y porque esa crítica está perfectamente integrada en la historia, sin un solo trazo grueso que la coloque por delante de los personajes y la convierta en panfletaria.

        Durante el par de días en que transcurre esta road movie a la italiana, Risi nos va mostrando la Roma de la época, sus guateques y la música que estaba de moda, las playas y los restaurantes, los turistas, los currantes y los vividores, e incluso el cine del momento, dándole tiempo, como quien no quiere la cosa, a gastar una broma sobre El eclipse (L´eclisse, 1962) que quizá a Antonioni no le hizo demasiada gracia pero a mí sí: “…eso que está de moda, la alienación. ¿Has visto El eclipse? Yo me dormí. Una buena siesta. Un buen director, Antonioni.” Y lo hace pasando paulatinamente y con una facilidad pasmosa de la comedia más delirante al drama más crudo, de la astracanada a la realidad en que la carcajada se transforma en mueca.

        Guión del propio Risi, Ruggero Maccari y Ettore Scola (que no tardaría en debutar como director con la película de episodios Con su permiso hablamos de mujeres (Se permettete parliamo di donne, 1964), otra divertida sátira en la que Gassman interpreta varios personajes) al servicio de dos actorazos como Jean-Louis Trintignat, que da vida al estudiante Roberto aunque ya había pasado de los treinta, y Vittorio Gassman. El Bruno al que interpreta (apostaría a que está detrás del taxista con el careto de Roberto Benigni que protagoniza uno de los episodios de Noche en la tierra (Night on Earth, 1991), de Jim Jarmusch) es una de sus más grandes creaciones, un divertido calavera encantado de haberse conocido, un seductor al que parece que la vida le ha sonreído pero que se nos irá revelando como un pobre bufón a la deriva, una máscara tras la que esconder el fracaso. Gassman dispara líneas de diálogo con una vitalidad y una espontaneidad apabullantes, demostrando por enésima vez que era un animal de la interpretación, uno de los más grandes. 

                 Editada en DVD por Regia Films.

RUFUFÚ (1958) de Mario Monicelli

El pasado 29 de noviembre el cineasta italiano Mario Monicelli decidió que la comedia había terminado y, a los 89 años, enfermo de cáncer de próstata, se tiró por una ventana del hospital donde estaba ingresado. 

        La mejor manera de recordarle es volviendo a ver su obra maestra Rufufú (I soliti ignoti), la historia de un atraco servida por la banda más inepta y divertida del cine, una sucesión de escenas desternillantes a cargo de, entre otros, Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman, Totò y el inolvidable Carlo Pisacane en el papel del anciano Capannelle. Y de propina, Claudia Cardinale. Una de las mejores comedias de todos los tiempos (quizás la película con la que más me he reído) a la que en nuestro país alguien, a saber en qué estado, decidió titularla así recordando el magnífico film de Jules Dassin Rififí (Du rififi chez les hommes, 1955), otra crónica de un atraco pero, esta vez, muy en serio.

                                        La peligrosa banda

                                     

                         El atraco, todo un éxito: potaje de garbanzos                     

              Editada en DVD por SAV.

LA GRAN GUERRA (1959) de Mario Monicelli

1337581693-49-la-grande-guerraMientras el cine de Fellini, Visconti, Rossellini o De Sica acaparaba el prestigio -muchas veces merecido- y los puestos de honor en las listas de las grandes películas, la comedia italiana iba produciendo un sinfín de maravillosas historias. Magníficos directores, guionistas de inacabable imaginación, y una lista infinita de prodigiosos actores principales y secundarios consiguieron que desde hace ya tiempo la comedia -acompañada a menudo de una gran carga crítica más o menos obvia- sea considerada por muchos el género por antonomasia de la cinematografía italiana, con el gran Nanni Moretti como actual heredero.

Uno de los grandes cultivadores de este género fue Mario Monicelli, quien después de hacer la insuperable Rufufú (I soliti ignoti, 1958), consiguió con La gran guerra (La grande guerra), producida por Dino de Laurentiis, otra de sus mejores y más divertidas películas. Cuenta las andanzas de dos pícaros (Vittorio Gassman y Alberto Sordi, nada menos) que, a pesar de sus intentos por librarse, acaban enrolados en el ejército italiano durante la I Guerra Mundial. Su cobardía, sus engaños, sus escaqueos y sus peleas dan lugar a situaciones y diálogos absolutamente descacharrantes, sobre todo de parte de un Gassman que es capaz de ensombrecer a cualquier actor que le acompañe. Pero en el tramo final del film, y sin perder de vista la comicidad, ahora más ligera, los horrores de la guerra y la pérdida de los compañeros hacen que el drama pase a ocupar un primer plano, y les da la oportunidad a nuestros dos personajes de actuar con valor por primera vez y convertirse en anónimos héroes.

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Y si a alguien le apetece doble ración casera, puede continuar con Todos a casa (Tutti a casa, 1960) de Luigi Comencini, también producida por de Laurentiis. Ambientada ésta en la II Guerra Mundial, es otra magnífica película que combina la comedia y el drama, con Alberto Sordi acompañado esta vez por Serge Reggiani.

Editada en DVD por Sogemedia.