CHARADA (1963) de Stanley Donen

Es muy posible que una película como Charada (Charade) nunca ocupe un puesb70-9705to en ninguna lista de las mejores películas de la historia, y probablemente no lo merezca si nos atenemos a su importancia en el desarrollo del cine, su influencia posterior, la ausencia de interpretaciones intelectuales en su argumento, y demás razones que nos importan más bien poco cuando nos sentamos ante la pantalla. Aunque nos hagan disfrutar una y mil veces, este tipo de films seguirá viéndose desplazado por el prestigio de egregios castigos firmados por Resnais, Pasolini, Bertolucci, Antonioni o, incluso, Robert Altman. Y es que, a veces, el género humano merece todo el aburrimiento que le caiga encima.

        Charada es, sencillamente, un fiestón para los que buscan una buena historia que les mantenga clavados a la butaca durante un par de horas. Desde su inicio, con la escena que sirve de prólogo, los fantásticos títulos de crédito, la música de Henry Mancini, y el plano de una pistola apuntando a Audrey Hepburn, la película de Donen es como una montaña rusa que no da un momento de respiro. En el impresionante guión de Peter Stone -basado en una historia del propio Stone y de Marc Behm, autor de esa esa joya de la novela negra que es La mirada del observador (The eye of the beholder, 1980)- caben la intriga, la acción, el humor, el romanticismo, las sorpresas constantes y unos cuantos cadáveres, y el resultado, de la mano de Donen, es un manual de ritmo cinematográfico al que ni se acercan las películas actuales del género. Y, cómo no, al frente de un reparto de lujo (Walter Matthau, James Coburn, George Kennedy), Cary Grant y Audrey Hepburn, él veinticinco años mayor y qué más da.

        Donen intentó repetir la fiesta tres años después con Arabesco (Arabesque, 1966), pero la cosa no acabó de cuajar. Yo, desde luego, volveré de vez en cuando a repetirla.

              Editada en DVD por Universal.

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4 comments so far

  1. FATHER CAPRIO on

    La película está en mi agenda de buen cine a revisar. Estoy de acuerdo plenamente en que muchas veces tendemos a valorar más el nombre de los directores que la película en si misma. Y la estupidez humana llega al punto de que a un bodrio realizado por un gran director se le suele llamar película de culto…

    Hablando de aburrimiento y en la línea de lo que dices que suscribo, me viene a la cabeza un tal Eric Rhomer capaz de contentarse con ver la rodilla de Claire o pasar una noche con Maude hablando de la filosofía janseniana y el Teorema de Pascual.

    Voy a buscar Charada para verla esta noche y dejarme de historias…

    Saludos.

  2. orsonwelles on

    Rohmer, Fassbinder, Eustache, Almodóvar, Angelopoulos (excepto Paisaje en la niebla), etc, etc, mi lista sería bastante larga. Espero que disfrutes de Charada. Un saludo.

  3. Javi on

    Totalmente de acuerdo.. ( que diría Domènech Balmaya..).. .
    Quién pudiera restregarse una naranja con Audrey ( aunque no es mi tipo… ya sabes, yo soy más de la Cardinale )

  4. orsonwelles on

    Audrey y Claudia, Ariane y La chica con la maleta, cada una en su momento.


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